La peregrinación al Adam´s Peak es algo que muy pocos visitantes hacen en su viaje por Sri Lanka, bien porque ni siquiera han oído hablar de ella (no es un habitual dentro de los circuitos por la isla) o bien porque al ver en lo que consiste lo descartan por su aparente dureza. Y si, no nos vamos a engañar, subir los 5200 escalones que nos separan de la cima del monte no es un paseo.

Para nosotros la peregrinación fue uno de los momentos más especiales e intensos del viaje por la antigua Ceilán y todo un reto personal por lo que sin duda, lo recomendariamos a cualquiera que quisiera ver el verdadero pulso de este país. Pero empecemos poco a poco, ¿Qué es esto del Pico de Adam? y porque es el punto de peregrinación más importante de todo Sri Lanka?

Adam´s Peak Adam´s Peak

El nombre real de esta montaña es Sri Pada y tiene una altura de 2243 metros, es el mayor lugar de peregrinación del país ya que en la cima de la montaña se encuentra la “huella” de un pie humano. Para los cristianos esta huela pertenece a Adam, para los budistas es la huella de Buda y para los hinduistas la del Dios Shiva.

Es increíble ver con que agilidad suben ancianos, mujeres cargadas con uno o varios bebes  y hombres transportando todo tipo de mercancías a los puestos que hay a lo largo del camino… y todo mientras nosotros lo hacemos medio muertos y con la lengua fuera. El objetivo de todos: ver amanecer en la cima, momento en el que se contempla la sombra de la montaña sobre la llanura, formando un triangulo casi perfecto.

Amanecer en el Adam´s Peak

Adam´s Peak, como hacer la ascensión

Como ya hemos dicho, la “gracia” de la subida al Sri Pada, sobre todo para los que no somos creyentes, es ver amanecer en la cima por lo que la ascensión se hace durante la noche. Lo normal es haber llegado la tarde anterior a la localidad de  Nallathanniya en la falda de la montaña, nosotros llegamos desde Kandy, en una furgo con conductor. Nos alojamos en el Wathsala inn, en la misma carretera, tiene habitaciones muy básicas con ducha y, al menos en las nuestras, no notamos el agua caliente. Cuenta con un restaurante donde cenamos y el desayuno está incluido.

Conseguido!!!! 5200 escalones son 228 pisos!!!

A las dos de la mañana sonó el despertador, ¿en serio?, pero claro, teniendo en cuenta que nos separan 5200 escalones y casi 8 kilómetros de ascensión a las 3 de la madrugada hay que estar preparados aunque también dependera de nuestra forma física y del número de paradas que hagamos durante el camino.

Bien abrigados, porque a esas horas hace frio, y medio dormidos, pasamos por los primeros puestos de comida, bebida e incluso ropa y muñecos, nos acercamos hasta lo que sería la “puerta” de acceso, donde un monje nos pide una ofrenda para poder continuar, poniéndonos un hilo blanco en la muñeca y empezamos con las primeras escaleras, al principio muy espaciadas y poco empinadas lo que te hace pensar que esto esta “chupao” y que la gente exagera por los blogs. Pero no, a los dos kilómetros la cosa se complica, los escalones se hacen más empinados y continuos y las luces que iluminan todo el camino hasta la cima parecen alejarse. Cada poco rato encontramos puestos para tomar un té, una coca-cola o comprar unos plátanos o galletas que vienen muy bien. Nosotros paramos tres veces.

El ascenso continua mientras ves como personas descalzas y que te duplican la edad te van adelantando. Nos íbamos dando ánimos unos a otros para evitar que a alguno le entraran ganas de abandonar. A un kilómetro de la meta, justo donde se encuentra el último puesto de bebidas, comienza el peor de los tramos… las escaleras no podrían ser mas empinadas pero han tenido la consideración de poner un pasamanos para poder agarrarte. Movidos ya solo por el orgullo, las piernas no responden, conseguimos alcanzar la cima. Aun es de noche y el frio allí es muy intenso. Damos una vuelta por el templo observando cómo los peregrinos realizan sus ofrendas, encienden inciensos y rezan.

Amanecer en el Adam´s Peak

El amanecer se acerca y los que hemos llegado a la cima nos amontonamos para conseguir el mejor sitio para poder verlo. El ambiente que se respira es increíble, místico, aunque no te mueva la fe, el momento mágico en el que el sol aparece, y suenan las campanas y los canticos de los allí presentes, es algo que no olvidaremos jamás y que compensa y con crecer el esfuerzo anterior.

Amanecer en el Adam´s Peak Amanecer en el Adam´s Peak

Pasado el momento de “subidon” recorrimos de nuevo el templo, apreciando el precioso valle y las plantaciones de té que ahora si podemos ver, y como todos, nos acercamos a tocar la campana. Se supone que se hace tantas veces como se haya completado la ascensión… ¡¡hasta veinte veces la escuchamos!!.

Felices y orgullosos de haberlo logrado empezamos a descender, sin saber que la bajada es tan dura o más que la subida (donde se ha visto que se tarde lo mismo en subir que en bajar una montaña), lo único bueno es que se puede ir disfrutando de las maravillosas vistas.

Desde lo mas alto del Adam´s Peak Adam´s Peak desde abajo

Vistas del valle

Casi a las 10 de la mañana llegamos al hotel, disfrutamos de un rico desayuno, ducha de agua fría y de nuevo en camino, esta vez hacia Nuwara Eliya con nuestro conductor que nos estaba esperando desde la noche anterior. Las agujetas duraron al menos tres días, pero la satisfacción personal y el momento mágico del amanecer no se borrara nunca.

Amanecer en el Adam´s Peak Amanecer en el Adam´s Peak Adam´s Peak

Amanecer en el Adam´s Peak Adam´s Peak Sombra del propio Adam´s Peak



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