Calles estrechas y adoquinadas, pequeños bares con solera, otros muchos nuevos y sobretodo mucha historia forman uno de los rincones más interesantes de la capital zaragozana.  El Tubo es un entramado de callejuelas que albergan la principal zona de tapeo de Zaragoza (Aragón), parada obligatoria tanto para los visitantes como para los maños que quieran disfrutar de la mejor gastronomía zaragozana, aragonesa y en algunos locales internacional.

Plaza España, Zaragoza Calle de los Mártires

Situado en el centro de la ciudad, el tubo ha conocido mejores y peores momentos, fue en la década de los 90 cuando su popularidad se vió muy mermada y el abandono por parte de la población y de las autoridades obligó a cerrar muchos bares y locales, sólo unos pocos continuaron hasta hoy en día y otros han vuelto con energías renovadas tras un periodo de letargo. Es el caso de Casa Lac que cerró en 2003 para volver con fuerza  en 2008, pero el origen de este restaurante sito en la Calle de Los Mártires data  de 1825, cuando una familia francesa que huía de la Revolución se instalo en la capital aragonesa. Es el restaurante más antiguo de España, solo decir que cuando se inauguró reinaba Fernando VII. En el piso superior de estilo Isabelino aun se conservan las lámparas y suelos de la época y como anécdota, Casa Lac cuenta desde 1925 con un horno de pan y bollos igual que el viajaba a bordo del Titanic.

Restaurante Casa Lac Restaurante Casa Lac

Segunda planta del Restaurante Casa Lac

El 19 de Febrero de 2011, el Tubo se quedo huérfano, esa día falleció Herminia Martínez, conocida como la cigarrera del Tubo, uno de los últimos vestigios de lo que esta zona fue entre los años 60 y 80. Guardiana incansable de la calle de Los Mártires, Serafina, que era como la conocían, vendió tabaco durante 57 años usando de escaparate la Plaza España. Llegó al Tubo en los años 60, entonces no estaba sola, otras cigarreras y loteras le acompañaron día tras día mientras la popular zona se movía al ritmo del Plata, entre olor a calamares y el humo del tabaco que ella misma vendía, que le era suministrado desde la base Americana por amigos o desde Canarias. Más tarde empezó a comprar el tabaco en Andorra y por su venta alguna multa se llevó, pero el gran disgusto vino cuando detuvieron a un familiar cargado con 252 cartones y 57 cajas de puros. Serafina seria finalmente absuelta por la fiscalía pero su familiar fue condenado por contrabando. Aunque esto le dolió toda la vida, no detuvo a la cigarrera que siguió en el mismo sitio incluso fue imagen de las primeras fiestas del barrio “Fiestas por un Tubo” y la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento en reconocimiento de su persona como icono de Zaragoza le hizo un Cabezudo con un cigarro en la boca.

Herminia Martínez El cabezudo de la cigarrera del Tubo

Muy cerca de la calle de Los Mártires, en el número 23 de la calle Cuatro de Agosto, podemos encontrar el Cabaret El Plata, rejuvenecido, bajo la batuta de Bigas Luna, no  olvida sus orígenes de comparsa y cuplé, del surrealismo y despate que le hicieron tan famoso años atrás. Se pueden ver varios espectáculos mientras disfrutamos de su restaurante y tapas variadas.

Puerta de El Plata El Plata

El Plata Cabaret

Aunque algunas de las calles del Tubo siguen pidiendo a gritos un lavado de cara, ese “abandono” tiene como consecuencia un estilo propio, particular, donde se aprovechan los solares y edificios como espacios restaurados con mucho ingenio. Es el caso de Bodegas Almau (Calle Estébanes, 10), que aparte de su mítico local fundado en 1870, dispone ahora de una maravillosa terraza en un antiguo solar. La familia Almau ha conocido el esplendor y decadencia del Tubo y sin parar de servir vinos han luchado para que el barrio haya sobrevivido, a gente como ellos tenemos que agradecer que no despareciera. A día de hoy continúan incentivando la cultura en el Tubo con propuestas, exposiciones, etc. Hoy en día podemos encontrar a la 4 generación de esta familia detrás de la barra, rodeada de más de 1000 botellas, que continua suministrando vino a granel, chatos en su bar y sirviendo sus famosas anchoas. Es uno de los indispensables en cualquier visita a Zaragoza.

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Bodegas Almau

Bodegas Almau Bodegas Almau

Gracias a ese impulso del que hablamos están apareciendo nuevos locales, como el espacio Puerta Cinegia Gastronómica, que imita los mercados-restaurantes que tan de moda están en las grandes ciudades. En este gastromercado concurren representación de bares de toda la vida como Doña Casta o El Bulevar y otros nuevos como es el Sushi Daily, entre otros muchos. Llama la atención la forma de integrar las ruinas y elementos monumentales con bastante armonía dentro del propio mercado. Todo ello bajo la atenta mirada de un gigante Cesar Augusto que observa, con cierto recelo, los 3 enormes depósitos de cerveza que suministran a todos los locales.

Puerta Cinegia Gastronómica Puerta Cinegia Gastronómica

Taberna Doña Casta

Como cierre a esta visión muy general del Tubo, pues me dejo bares y restaurantes míticos como el Limpia, el Champi, Doña Casta, el Meli del Tubo, entre muchos más, quiero hablar del Texas (Calle 4 de Agosto, 4), otro de los grandes iconos de la Zaragoza de los años 40 y es que hay  bares que parecen inmunes al paso del tiempo, como si este solo transcurriera fuera de sus puertas. Es el caso del Texas, abierto en 1946, y que hoy, en la decimoquinta juventud del Tubo, nos recuerda donde estamos y sobretodo de dónde venimos, un clásico atemporal que a base de papas bravas y pajaricos fritos ha conseguido llegar intacto al siglo XXI, con su decoración taurina y sus azulejos tan de moda años atrás. El programa Un país para comérselo presentado por Imanol Arias y Juan Echanove entro al bar Texas como exponte de esta zona para inmortalizar lo que es el Tubo y sus locales.

El Texas El Texas

El Texas

¡¡Como me gusta Zaragoza!!





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