Después de atravesar el Parque Nacional de Ethosa durante los días anteriores, continuamos nuestra ruta por Namibia hacia el sur, la idea de hoy era visitar un poblado Himba y la granja de guepardos. Ambos lugares están a pocos kilómetros uno del otro y para llegar hasta allí salimos de Etosha por la Anderson Gate, la salida más cercana al camping de Okaukejo, tomando la C-38 sentido Outjo donde a unos tres kilómetros antes de llegar cogimos el desvío de la C-40 hacia Kamanjab.

Poblado Himba, Namibia Guepardo, Save the Cheetah

Los Himba, visita a este poblado de Namibia

En todos nuestros viajes tratamos de acercarnos a la cultura y tradiciones de sus habitantes, haciéndolo de forma sostenible y respetuosa, visitando si es posible sus etnias minoritarias. Así lo hicimos en el norte de Laos con los Akha o en Myanmar con los Bamar cerca del lago Inle, pasando incluso una noche con ellos, y lo mismo pretendíamos hacer con los Himba de Namibia.

Los Himba son una de las pocas tribus de África que aun conservan su estilo de vida original, o al menos en parte, comparten orígenes con el pueblo herero y habitan fundamentalmente en la región de Kunene, junto a las Epupa Falls, al norte del país. Era allí donde pensamos visitarles pero a estas alturas del viaje que ya llevábamos muchos kilómetros recorridos desviarnos al norte nos complicaba el resto de la ruta, por esos cuando nos comentaron que cerca de Outjo había también la posibilidad de visitar un poblado no nos lo pensamos y fuimos hasta allí.

Mujeres Himba, Namibia

El lugar en concreto se llama Gelbingen Lodge, donde además de organizar la visita a los Himba cuenta con habitaciones para pasar la noche. Al llegar encontramos una pequeña caseta donde pagar la “entrada” que según nos explican van íntegramente a los miembros de la tribu, 150 dólares namibios por persona, y te asigna un guía que nos hará de interprete contándonos el modo de vida en el poblado, él es uno de los jóvenes Himba que al llegar a la adolescencia decidieron instalarse en la ciudad para estudiar y ahora ayuda de este modo a los suyos.

Los niños Himba se lo pasan en grande con los visitantes Los niños Himba se lo pasan en grande con los visitantes

Andamos unos minutos hasta llegar al poblado donde no tardaron en acercarse a nosotros unos preciosos niños con ganas de jugar y hacerse fotos. El poblado está formado por una decena de chozas de adobe con el tejado de paja, unas sirven como casas mientras que otras son utilizadas como granero o almacén. La más grande de todas es la que pertenece al jefe de la tribu que es también  el líder espiritual, la poligamia está permitida pero el tiempo máximo que un hombre puede pasar con una mujer sin hacer caso a las otras es de dos noches.

Poblado Himba, Namibia Poblado Himba, Namibia

Los Himba son un pueblo nómada, que se instalaron en esta zona de Namibia hace apenas 200 años, provenientes del norte, viven fundamentalmente del pastoreo de vacas y cabras por lo que es habitual que los hombres estén varios días fuera del poblado quedando solo los niños y las mujeres, muchas de las cuales se dedican a fabricar abalorios con alambre y tela de saco que venden a los visitantes.

Mujeres Himba, Namibia Mujeres Himba, Namibia

Mujeres Himba, Namibia

Sin duda  lo que más llama la atención de las mujeres Himba es su color de piel y sus llamativos peinados, desde su primera menstruación no pueden lavarse con agua por lo que para su higiene utilizan un ungüento de manteca de vaca, piedra rojiza y hierbas que ahúman con el que impregnan sus cuerpos dándoles esa coloración ocre. También lo usan para el pelo que adornan además con peinados espectaculares, las formas de estos peinados así como los brazaletes o collares que lucen tienen que ver con su posición social dentro del poblado: si están casadas, si tienen hijos etc. Una de las costumbres que más nos llamo la atención es el hecho de que al llegar a la pubertad, si el chico quiere continuar viviendo en el poblado, se les arrancan de cuajo parte de sus dientes.

Poblado Himba, Namibia Poblado Himba, Namibia

Mujeres Himba, Namibia

Decidimos marcharnos cuando un autobús lleno de turistas se acerco al poblado, la sensación de la visita es algo agridulce ya que no sabes hasta que punto estamos ayudándoles a seguir adelante o, por el contrario, contribuimos a la pérdida total de su identidad, en cualquier caso conocer esta tribu es indispensable para ver parte de esas otras “realidades” que pueblan nuestro mundo.

La Granja de Guepardos

A escasos 30 kilómetros del poblado Himba, se encuentra la Otjitotongwe Cheetah Guest Farm, una granja de guepardos en la que se desarrolla el proyecto Save the Cheetah, hasta allí llegan animales rescatados de cazadores furtivos o cachorros que se han quedado huérfanos con la intención de devolverlos a la vida salvaje tras su recuperación.

Guepardos, Namibia Granja de guepardos, Namibia

Otjitotongwe Cheetah Guest Farm, Namibia

En la entrada espera John, un namibio que lleva décadas al frente de esta granja, le acompañan tres guepardos que por su edad ha sido imposible rehabilitar, estos “gatitos” ya no temen a la presencia humana y se dejan acariciar, aunque a la hora de alimentarlos hay que mantenerse alejado. Pero la verdadera visita comienza cuando nos montamos en un jeep para acercarnos al lugar donde viven los guepardos a la espera de ser liberados. Se trata de una vasta zona vallada con pequeños caminos por los que fuimos lentamente hasta por fin se dejaron ver, desde la camioneta los guías les lanzaban comida. La visita tiene un precio de 350 dólares namibios por persona y se hace a diario a las 16h.

Otjitotongwe Cheetah Guest Farm, Namibia Otjitotongwe Cheetah Guest Farm, Namibia

Otjitotongwe Cheetah Guest Farm, Namibia

Otjitotongwe Cheetah Guest Farm, Namibia

Después de la visita continuamos hacia el sur, hasta llegar a la ciudad de Khorixas, había anochecido hacia ya un buen rato cuando llegamos al camping Khorixas rest camp. Un extraño silencio reinaba en todo el camping,  parecíamos los únicos ocupantes y poco en darnos cuenta de porque, la noche anterior se había incendiado parte y sus ocupantes se fueron a otros campings, decidimos quedarnos aun siendo los únicos inquilinos, no había tiempo de buscar otra opción.