Escocia está llena de lugares impresionantes, pero si tuviéramos que destacar sólo uno, sería la Isla de Skye. Cuesta encontrar las palabras para definir este islote: riachuelos, cascadas, montañas cubiertas de pastos, acantilados de basalto y una intensidad de colores difícil de ver en ningún otro lugar.

Isla de Skye, Escocia

Situada al noroeste de Escocia, la isla de Skye es la más grande de las Islas Hébridas Interiores y además de sus espectaculares paisajes guarda una importante cultura y patrimonio así como gran cantidad de vida silvestre, un lugar que no debe faltar en una ruta por Escocia.

Datos prácticos: cómo llegar, moverse y donde dormir en la Isla de Skye

Hay dos formas de llegar a la Isla de Skye, mediante el conocido como Ferry de Maillang operado por la compañía CalMac que conecta varias veces al día con el pueblo de Armadale o, cómo, hicimos nosotros, cruzando el puente, Skye Bridge, gratuito y que se toma pasado el impresionante Castillo de Eilean Done, uno de los más fotogénicos de toda Escocia y del que hablaremos en otro post. Posteriormente tendremos que continuar por la carretera A-87.

Isla de Skye, Escocia, mapa

Conducir por los impresionantes paisajes de Skye es una delicia pero hay que tener en cuenta que la mayor parte de las carreteras de la isla son estrechas y sin apenas arcén y algunas de ellas de un solo carril, siendo numerosos los conocidos como passing place, lugares para apartarse cuando viene otro vehículo. La forma de utilizarlos es que si el passing place está a nuestra izquierda, somos nosotros los que nos apartaremos para dejar pasar, mientras que si esta a la derecha será el otro coche el que deba hacerlo.

A la hora de alojarnos en Skye veremos que existen una amplia variedad de alojamientos, la mayoría de precio bastante alto. En nuestro caso decidimos alojarnos a unos tres kilómetros de Portree, en unas pequeñas pero cómodas cabañas con literas enclavadas en un bonito lugar: Skye Lodges.



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Qué ver en la Isla de Skye

Simplemente conducir por sus estrechas carreteras panorámicas podría ser suficiente pero la Isla de Skye guarda alguno de los paisajes más sobrecogedores de toda Escocia y de Europa. Aunque es difícil visitar todos sus puntos destacados, un día y medio o dos pueden ser suficientes para llevarnos una gran sensación, aunque es posible que nos quedamos con ganas de más.

Isla de Skye, Escocia Isla de Skye, Escocia

Si debemos tener algo muy presente en nuestra visita es el clima, que, como es casi toda Escocia, es muy variable, pasando el mismo día por un sol radiante, viento, lluvia incluso granizo, por lo que hay que ir preparado para todo si vamos a realizar alguna ruta de senderismo.

El tiempo variable en Isla de Skye

Nada más cruzar el Skye Brige, tras de visitar el Castillo de Eilean Done, continuamos ruta por la carretera A-87 hasta el pueblo costero de Portree, que es considerado como la capital de la isla y que cuenta con todos los servicios: restaurantes, cafeterías, supermercados y cajeros donde abastecernos además de ser un buen lugar para dormir. Se trata de un pintoresco pueblo con un puerto rodeado de casitas de colores pero sin mucho más que destacar.

Portree Skye Brige

Partiendo desde Portree recorremos la península de Ttotternish que alberga algunos de los puntos más destacados de Skye. La primera parada, a escasos 15 minutos por la A-87, se divisa desde lejos, el Old Man Of Storr. Se trata de una enorme formación basáltica de 700 metros de alto y que asemeja a un hombre sentado mirando el mar. Tras dejar el coche en el aparcamiento podemos llegar a su base en una ruta de una hora y media o dos, para tener unas vistas espectaculares sobre el océano.

Old Man Of Storr

Continuamos hacia el norte, enamorados de las vistas sobre los acantilados hasta llegar al parking del mirador de Kilt rock una de las imágenes más conocidas de Skye: una cascada de 50 metros de altura que se precipita al mar. El nombre proviene de la semejanza de los pliegues basálticos que forman los acantilados y la típica falda escocesa. Además en la zona encontramos diversas placas con huellas de dinosaurio fosilizadas.

Kilt rock

Pasada la localidad de Staffin, lo mejor es tomar el desvió por la A-855 hacia Uig, con el fin de atravesar los magníficos paisajes de la zona de Quiraing, con sus suaves montañas cubiertas en su mayoría de pastos con intensos colores verdosos. Se puede dejar el coche en el aparcamiento para lanzarse a realizar alguna de las muchas rutas de senderismo que parten de allí, o simplemente llegar a la cima para disfrutar de una naturaleza exuberante y disfrutar de las vistas sobre la bahía de Staffin y los acantilados.

Staffin

Zona de Quiraing

Zona de Quiraing Zona de Quiraing

Dejamos atrás Ttotternish para llegar a la población de Dunvengan, en la que destaca el fotogénico Castillo de Dunvegan, situado en un increíble entorno natural, a los pies del lago. Lleva siendo el hogar del clan Mc Leod desde hace más de 700 años y es uno de los mejor conservados de Escocia. Se abrió al público en 1993 pudiéndose visitar tanto los jardines que lo rodean como su interior en él se guardan reliquias del clan como la Bandera de las Hadas de Dunvegan y el Cuerno de Sir Rory Mor´s.

 Castillo de Dunvegan

Leyenda de la Bandera de las Hadas de Dunvegan: cuenta la leyenda que cuando el primer Mc Leod comenzó a construir el castillo, debía atravesar varias veces por semana el bosque cercano en busca de materiales y víveres. En una ocasión salió a su paso la hija del rey de la hadas y se quedaron tan prendados el uno del otro que decidieron verse cada vez que el cruzara bosque. Estaban tan enamorados que se casaron. El rey de las hadas dio su consentimiento pero la joven hada solo podría estar fuera un año y un día, si pasado ese tiempo no regresaba, moriría causando un gran agravio a las hadas y los gnomos del bosque. Cuando llego el momento, el hada volvió pero quiso dejar a su amado esposo un regalo, una bandera tejida con las más ricas sedas, que guardaba además poderes mágicos, pudiendo ayudar al clan en tres ocasiones si se veían atacados por los enemigos.

Otro de los lugares que no hay que perderse en Skye es el faro de Neist Point, para llegar se toma desde Castillo de Dunvegan la estrecha carretera B-884 en dirección Glendole, sorteando ovejas y con suerte las típicas vacas peludas o heavys escocesas que pastan con total tranquilidad en sus márgenes.

 Faro de Neist Point

Ovejas en la Isla de Skye Vaca metalera

Se encuentra ubicado en el extremo más occidental de la isla y el entorno es simplemente espectacular. Para llegar hasta el faro más fotografiado de Escocia, hay que dejar el coche en el aparcamiento y comenzar a bajar por el sendero hasta llegar a verlo.

 Faro de Neist Point

El faro puede decepcionarnos pero lo que seguro que no lo hará es el paisaje con el mar embravecido y en el que en los día claros pueden verse incluso las Hebridas Exteriores, además de ser uno de los mejores puntos para ver ballenas y delfines. La vuelta hasta el coche se hace cuesta arriba en un trayecto que en total puede costarnos algo más de una hora.

Isla de Skye, Escocia Isla de Skye, Escocia

Isla de Skye, Escocia

Antes de salir de la Isla tomamos el desvío hasta las famosas Fairy Pools o piscinas de las hadas, otro de los lugares mágicos de Skye. Hay que dejar el vehículo en pueblo de Carbost, para continuar a pie por el sendero, unos veinte minutos, hasta llegar a la primera sucesión de cascadas y piscinas de aguas cristalinas donde los más valientes pueden bañarse, también se puede continuar subiendo hasta otras piscinas más alejadas.

Fairy Pools



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