Kioto fue durante mas de mil años la capital del Imperio del Sol Naciente, aunque en la actualidad es Tokio quien ostenta este título, Kioto sigue siendo la referencia espiritual y cultural del país, además es la única ciudad de Japón que no fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial por lo que ha conservado toda su arquitectura tradicional. Hasta 17 lugares han sido Declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: palacios imperiales, templos budistas y sintoístas, museos, galerías y la posibilidad de toparse con alguna geisha hacen de Kioto una de las visitas imprescindibles dentro de una ruta por Japón.

Pasamos tres días en Kioto pero no es suficiente, por algo es conocida como la ciudad de los mil templos. El primer dia lo dedicamos a la zona de Arashiyama y al famosísimo templo de Kinkaku-ji, más conocido como el Templo Dorado.

El Templo Dorado, Kioto, Japón

Kioto, Arashiyama: templos y bosques de bambú

Al oeste de Kioto encontramos la zona de Arashiyama rodeada de montañas boscosas y salpica de templos. Desde la estación central de Kioto se puede llegar hasta allí de varias formas, autobús, tren… pero si contamos con el JR Pass activado lo ideal es tomar la linea JR Sagano hasta a la estación de Saga-Arashiyama, el trayecto es de unos 15 minutos.

A la salida de la estación esperan riakshaw o jinrikisha ofreciendo paseos por la zona, nosotros decidimos caminar entre tiendas de regalos y restaurantes hasta llegar al Puente Togetsu Kyo, también conocido como el “puente de la luna” que cruza el rio Hozum, es una reconstrucción del original.

Puente Togetsu Kyo, Kioto, Japón Puente Togetsu Kyo, Kioto, Japón

Desde aquí se tienen unas magnificas vistas a las montañas de Arashiyama, especialmente bonitas durante el otoño cuando se tiñen de colores ocres las copas de los arboles. Desde este punto se puede continuar hasta el Iwatayama o bosque de los monos, pero nosotros nos dirigimos hacia el Templo Tenryuji, uno de los cinco templos zen más grandes de Kioto y el más visitado de la zona.

Templo Tenryuji, Kioto, Japón

Templo Tenryuji, Kioto, Japón Templo Tenryuji, Kioto, Japón

Templo Tenryuji, Kioto, Japón

Fue reconstruido en 1339 por Ashikaga Takauji para venerar al Buda de Gautana, se le conoce también como el Templo Celestial del Dragón ya que según cuenta la leyenda, un sacerdote soñó con un dragón saliendo del rio, interpretando que era el espíritu del Emperador que no descansaba en paz, por lo que se construyo el templo para apaciguar su alma. En la actualidad pertenece a la secta Rinzai. Consta de varios edificios reconstruidos a lo largo de los siglos, la entrada cuesta 500 yenes y como en todos los templos de Japón la visita se hace descalzo. Es realmente destacable el jardín zen del s. XIV, diseñado por Muso Soseki y que esta formado por un estanque principal en el que se reflejan las copas de los cedros que lo rodean, el lugar emana paz, armonía y es una delicia recorrerlo con tranquilidad, disfrutando de cada rincón.

Jardín zen del Templo Tenryuji, Kioto, Japón

Jardín zen del Templo Tenryuji, Kioto, Japón Jardín zen del Templo Tenryuji, Kioto, Japón

Templo Tenryuji, Kioto, Japón

Por una de las salidas laterales del Templo Tenryuji se puede acceder a uno de los lugares más fotografiados de Kioto, el Bosque de Bambú. A pesar de lo concurrido que suele estar, pasear por sus estrechos caminos custodiados por los enormes tallos de bambú es algo que no se olvida. De hecho, el murmullo que crean sus hojas ha sido declarado por los nipones como uno de los 100 sonidos que hay que salvar de Japón.

Bosque de Bambú, Kioto, Japón

Bosque de Bambú, Kioto, Japón

Recorriendo Arishiyama destacan otros santuarios como el Daikaku-ji que fue residencia Imperial hasta 876 y en la actualidad pertenece a la secta budista Shingon; o el Templo Goi-ji especialmente bonito en otoño. Merece también la pena pasear por los más de dos kilómetros que conforman la calle Saga Toriimoto, repleta de machiya, las casas tradicionales de los comerciantes y al final de la cual está el Templo Adashino Nenbutsuji.

Para movernos por Kioto optamos por comprar un bono de autobús de un día, por 500 yenes, que permite subir y bajar tantas veces como queramos, teniendo en cuenta que un único viaje cuesta 220 yenes fácilmente compensará comprarlo. Subidos en uno esos autobuses de camino al Pabellón Dorado vimos una muchedumbre agolpada alrededor de lo que parecía “una procesión”, sin pensarlo bajamos del bus.

Ninnaji, Kioto, Japón

Ninnaji, Kioto, Japón Ninnaji, Kioto, Japón

El templo en el que se desarrollaba la escena resulto ser el  Ninnaji, que se empezó a construir en el año 886 siendo en la actualidad uno de los santuario budistas más importantes de Kioto. Destaca sobre todo su pagoda de 5 pisos así como sus inmensos jardines con estanques y cientos de cerezos. Pero donde más tiempo pasamos fue delante de su puerta, construida en 1637 y flanqueada por dos estatuas Kongo-rikishi representan a los dioses protectores, y en la que más de una veintena de niños y jóvenes tocaban, golpeando con todas sus fuerzas “unos bombos” en una celebración budista, creando uno de esos ambientes mágicos que inundan Kioto.

Ninnaji, Kioto, Japón

Ninnaji, Kioto, Japón

Kioto, el Templo Kinkaku-ji, el Pabellón Dorado

Si solo pudiéramos visitar un lugar de Kioto seria el Kinkaku-ji o más conocido como el Pabellón Dorado. Su nombre significa el Templo de los jardines de los ciervos y fue construido en 1397 como una villa de descanso del Shogun Ashikaga Yoshimitsu, aunque ha sido reconstruido en varias ocasiones debido a los incendios que ha sufrido, el último de los cuales tuvo lugar en 1950 cuando un monje con sus facultades mentales mermadas le prendió fuego.

El Templo Dorado, Kioto, Japón

Después de pagar la entrada de 400 yenes, se accede, entre jardines, al famoso Pabellón Dorado, conocido así porque de sus tres plantas, las dos superiores están recubiertas de pan de oro y además esta coronado con una estatua del fénix chino también dorada.

El Templo Dorado, Kioto, Japón

El estanque que tiene en frente, Kyocho-chi, refleja como un espejo el Pabellón, entre las rocas y las islas que lo conforman. En la actualidad el templo pertenece a la secta budista Rinzai  guarda en su interior, que no está abierta al público, las reliquias de Buda. A lo largo del recinto también podemos visitar varias casas de té como la Sekkatei y jardines estilo zen.

El Templo Dorado de Kioto atrae tanto a turistas como a japoneses El Templo Dorado, Kioto, Japón