Las visitas a Hiroshima y a la isla de Miyahima son dos de las imprescindibles que hay que hacer en Japón, por un lado, la isla con su famoso torii flotante es considerado uno de los tres paisajes más bellos del país y, por otro, Hiroshima es uno de los símbolos mundiales del horror de la guerra.

Como llegar a Hiroshima y Miyajima desde Osaka

Teníamos la base en Osaka y desde allí ir a Hiroshima y Miyajima es muy sencillo, pudiéndose realizar ambas visitas en una excursión de un día, eso si madrugando bastante. Los pasos para llegar serian estos:

  • Desde la estación de Shinosaka se toma un tren Shinkansen hasta la estación JR de Hiroshima, está incluido en el JR Pass y tarda unos 90 minutos. Lo mejor es confirmar los horarios en hyperdia.com
  • Una vez en Hiroshima se coge un tren de “cercanías” que en 25 minutos nos deja en la estación de Miyajimaguchi, donde nada más salir se ve el embarcadero de Ferrys hacia la isla, el trayecto dura 10 minutos y esta también incluido en el JR Pass.

Que ver en Miyajima

Miyajima significa literalmente la “isla donde conviven dioses y hombres”, ya desde el ferry se puede apreciar la enorme belleza natural de la Isla, considerada uno de los lugares más bellos de Japón, que además está plagada de templos tanto sintoístas como budistas.

Miyajima Miyajima y sus ciervos

Decidimos caminar junto al mar, durante unos 10 minutos, acompañados de ciervos que pasean ajenos a la multitud aunque su población no es tan exagerada como en Nara. Se van atravesando puertas o toriis de diferentes tamaños así como farolillos de piedra hasta llegar a la puerta de Ootorii, el símbolo de Miyajima. El tori, de madera y lacado en rojo, tiene una altura de 17 metros y se encuentra a 200 metros mar adentro flotando en el agua, pero cuando la marea baja se puede acceder hasta el andando.

Miyajima, Puerta de Ootorii

Miyajima, Puerta de Ootorii

A escasos metros se encuentra el templo sintoísta Itsukushima, es el más destacado de la isla y está formado por el santuario principal y varios edificios adjuntos, entre los que destaca el salón principal de Honden, el oratorio Haiden y el salón de las ofrendas, todos comunicados entre si y que, cuando sube la marea, parecen flotar en el mar. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1996 y Tesoro Nacional por parte de las autoridades japonesas. El coste de la entrada es de 300 yenes. La pagoda Goju-no-tu, junto al templo, fue construida en 1407 en madera, tiene cinco plantas y mide 27 metros de alto. Su interior no es visitable.

Templo sintoísta Itsukushima Templo sintoísta Itsukushima

Templo sintoísta Itsukushima Templo sintoísta Itsukushima

Desde aquí nos adentramos por un bosque de coníferas hasta la falda del monte Misen, el camino está salpicado por pequeños riachuelos y puentes y dentro de el destaca el templo budista Daisho-in, el acceso al mismo se hace a través de la entrada principal o Nioman y esta vigilada por dos reyes Nio. El recinto cuenta con varios edificios y el camino hasta los mismos están flanqueados por numerosas estatuas Jizo.

Templo sintoísta Itsukushima Bosque de coníferas del monte Misen

Para conseguir las mejores vistas de la isla, lo ideal es tomar el funicular que asciende hasta el Monte Misen que con sus 530 metros es el más alto de Miyahima, el precio del billete ida y vuelta es de 1800 yenes.

La vuelta al ferry la hicimos atravesando la calle Omotesando, repleta de restaurantes. Confiterías y tiendas de recuerdos y artesanía. Lo más típico de la isla son las ostras, los vendedores de brochetas y las galletas, así como las Shakushi, espátulas de madera o palas de arroz que invaden las tiendas. De hecho aquí se encuentra la Shakushi más grande del mundo.

Que ver en Hiroshima

Desde el muelle de Miyahima se puede volver a Hiroshima de dos maneras, o bien tomando el tren, de la línea JR San-yo line hasta la estación central o bien, como hicimos nosotros, coger el tranvía que aunque tarda más tiene la ventaja de dejarnos cerca del Museo de la Paz que era la zona que queríamos visitar.

La historia de Hiroshima es tristemente conocida por todos desde que aquel 6 de agosto de 1945 explotara la primera bomba atómica dejando tras de sí un rastro de muerte y destrucción. Como símbolo  de ello destaca la Genbaku Domu, la cúpula de la Bomba Atómica del que fue el Salón de Promoción Industrial, y uno de los pocos edificios que quedaron en pie. La imagen del lugar es sobrecogedora y junto a ella encontramos familiares y personas anónimas con fotos y recuerdos de los que sufrieron la barbarie con la intención de que su recuerdo permanezca.

Hiroshima, Genbaku Domu

Hiroshima, Genbaku Domu Hiroshima, Genbaku Domu

Cruzando la calle, nos adentramos en el Parque Memorial de la Paz donde se encuentran la mayor parte de los edificios conmemorativos, como el Cenotafio de las Victimas de la Bomba, donde están anotados los nombres de todas las victimas conocidas. Tiene forma de arco para representar el refugio de las almas. Otro de los monumentos más significativos es el Monumento de la Paz de los Niños, que representa a Sadako Susaki, una niña de diez años que, aunque sobrevivió en un primer momento a la bomba, murió años después a causa de la leucemia que le provocó la radiación. Una leyenda japonesa decía que si haces 1000 grullas de papel puedes pedir un deseo, Sadako murió antes de acabarlas, pero sus compañeros y, ahora los visitantes, hacen grullas en su honor.

Parque Memorial de la Paz Parque Memorial de la Paz

Para el final dejamos la visita al Museo de la Paz, situado en el extremo del Parque. La entrada tiene un precio simbólico de 50 yenes y su horario es de 8:30 a 18h. Como ya nos sucedió en la visita al Museo de la Ciudad de Ho Chi Min o Auschwitz, recorrer este museo remueve sentimientos y conciencias y te transporta a imaginar el horror vivido. Inaugurado en 1955, fue construido por Tange Kenzo y se divide en dos aéreas, una que explica la historia de la ciudad antes y después de la bomba, y otra en la que se muestran los daños causados por esta. Se habla tanto del porque se eligió a la ciudad para el lanzamiento como de los efectos científicos y médicos que generaron en la población, parte de los cuales continúan produciéndose hoy en día, y se exponen maquetas de la ciudad antes y después de la bomba así como diversos objetos entre los que destaca el reloj que quedo parado a las 8:15 momento en el que exploto la bomba. Impresiona igualmente la réplica a tamaño real de la Little Boy.

Hiroshima, Museo de la Paz Hiroshima, Museo de la Paz

Hiroshima, Museo de la Paz

Conmocionados por las sensaciones vividas dentro del museo, volvimos al parque, dejando atrás la llama de la Paz, que únicamente se apagara el día que desaparezca la ultima arma nuclear en el mundo y pusimos rumbo hacia la calle Hondori, una galería cubierta de 600 metros de largo, comienza al este del Parque y está repleta de tiendas de ropa, restaurantes y neones lo que la ha convertido en la zona de compras y ocio nocturno principal de Hiroshima. Fue creada en 1931 y, como casi toda la ciudad, se destruyo con la bomba reconstruyéndose en 1950 intentando mantener su arquitectura original. Nos acercamos hasta el centro comercial Motomachi Cred, donde se encuentran los famosos y futuristas almacenes SOGA. Nos hubiera gustado poder disfrutar más de la vida nocturna de Hiroshima pero debíamos tomar el Shinkasen de vuelta a Osaka, no sin antes hacer una breve parada para admirar desde fuera el famoso Castillo de Hiroshima. Sin duda el de hoy había sido uno de los días más intensos de todo nuestro viaje por Japón.