Nikko, situado a unas dos horas de Tokyo, es una excursión perfecta para hacer en un día desde la capital y poder disfrutar de la increíble naturaleza que le rodea como de los templos que nos llevan a vivir el Japón más tradicional. Nikko es patrimonio de la Humanidad desde 1999, pero su historia e importancia como centro budista se remonta al Sg VIII, cuando fue fundado por el monje budista Shodo que construyo el primero de los templos. Siglos más tarde, en 1616, el gran Tokugawa Ieyasu eligió esta  ciudad para construir su mausoleo dándole aun mayor importancia.

Como llegar a Nikko dede Tokyo

Nikko se encuentra solo a 140km al norte de Tokyo y la forma más sencilla de llegar es en tren. La población cuenta con dos estaciones, situadas una frente a la otra, a escasos metros.

  • La estación de Tobu. Junto a la que esta la oficina de turismo.
  • La estación de JR, que se inauguró en 1915 y es la más antigua del Japón oriental

Si tenemos el JRail Pass (casi fundamental en cualquier viaje a Japón), la mejor opción es la siguiente: Tomar un tren Shinkansen en Tokyo (en las estaciones Central o de Ueno) hasta Utsunomiya y allí transbordo a la línea JR Nikko Line. El viaje dura unas dos horas.

Que ver en la visita a Nikko.

Nikko tiene una gran cantidad de templos budistas y sintoístas salpicados a lo largo de un precioso bosque. Desde cualquiera de las dos estaciones de tren se puede acceder andando a los atractivos más importantes, atravesando una avenida (de unos 2km) repleta de restaurantes, hoteles y tiendas de artesanía. Pero si uno no quiere andar desde las estaciones parten numerosos autobuses. Nosotros preferimos andar hasta llegar al primer punto destacable de Nikko, el Puente Shinkyo. Se trata de un precioso puente de madera lacada en rojo sobre el Rio Daiya que, según cuenta  la leyenda, Shodo Shonin, lo atravesó sobre dos serpientes gigantes. Si el puente, reconstruido en 1907, es una belleza, no lo es menos el entorno donde se encuentra y mucho mas en otoño, cuando las hojas de los arboles adoptan gran cantidad de tonalidades rojas y amarillas. Solo es posible cruzar el puente dos veces al año y ¡suerte! ese día era uno de ellos, por ello no dudamos en pagar los 500 Yenes que costaba la entrada.

Nikko, Puente Shinkyo Nikko, Puente Shinkyo

Continuamos la visita adentrándonos en el Parque Natural de Nikko hasta llegar al Templo Rinnoji, aquel que el monje Shodo Shonin, levanto en 763 bajo el nombre de Shinhonryu-ji. En su interior destaca la sala de los tres Budas así como el Homutsuden o sala del tesoro. Y en su exterior es famosa la Columna de Sorinto, de más de 15 metros de altura y que recoge 1000 volúmenes de sutras (escrituras budistas), hay que destacar que el pasillo del templo estará en restauración hasta  el año 2021.

Subiendo por el Monte Nantai, llegamos al Santuario Futarasan, que fue fundado, al igual que el anterior, por el monje Shodo Shonin en el 782 y que está dedicado a los dioses de los montes Nantai, Nyotai y Taro. El precio por acceder al santuario es de 200 Yenes.

El templo Taiyuin-byo es otro de los imprescindibles, se construyo en 1653 y es el mausoleo de Tokugawa Ieyasu. Se entra  por la puerta Niomon, flanqueada por dos enormes figuras que representan al dios guerrero Nio. Para acceder al santuario inferior se hace a través de de varias puertas, una de ellas es la Nitenmon, ocupada por cuatro estatuas de los guardianes de los dioses. Hay que destacar la cantidad de faroles de piedra, donados durante años por los señores feudales más influyentes.

A la salida del templo anterior y según nos íbamos acercando al Santuario Tashogu, notamos como el ambiente festivo iba creciendo en Nikko, y es que resulta, que ese día (17 de Octubre) se celebra el Festival de Otoño (Sennin Musha Gyoretsu)  cuyo principal atractivo es ver el desfile de cientos de hombres vestidos con trajes de samurái escoltando a los palanquines. Tuvimos la suerte de poder ver como se vestían y de cómo realizaban sus ofrendas y oraciones en los templos adyacentes.

Nikko, Santuario Tashogu, Festival de Otoño Nikko, Santuario Tashogu, Festival de Otoño

Nikko, Santuario Tashogu, Festival de Otoño Nikko, Santuario Tashogu, Festival de Otoño

Pero aun nos queda el plato fuerte, el Santuario Tashogu, la joya de la corona de Nikko. Fue construido en 1636, en memoria del fundador del Shogunato Tokugawa (tercer y último shogunato que ostentó el poder en todo Japón),  un shogunato es un gobierno militar. La mayoría de los edificios del santuario están considerados como tesoros nacionales. Durante dos años, 1500 artesanos trabajaron es su construcción y es que si por algo destaca el templo es por su riquísima decoración ya sea con pinturas, lacados o tallas. Lo primero que nos llama la atención es la enorme puerta (tori) de granito que sirve como entrada al recinto, desde aquí se ve la pagoda de cinco pisos, cada planta representa  unos de los elementos (tierra, agua, viento, fuego y cielo). Un poco detrás  de esta se pueden observar el edificio del establo y los tres almacenes sagrados.

Nikko, pagoda de cinco pisos Nikko, Santuario Tashogu

Nikko, Santuario Tashogu

Uno de los relieves más famosos es el que representan a los tres monos de la sabiduría: Kikazaru (el que se tapa los oídos), Iwazaru (el que no habla) y Mizaru (el que no ve). Según la leyenda, estos monos eran los enviados por los dioses para acusar de las malas acciones a los humanos. Seguro que os suenan por ser unos de los emoticonos más usados.

Nikko, los tres monos de la sabiduría

La fuente sagrada para los rituales de purificación la Puerta Yomeimon, con doce columnas y una riquísima decoración con bestias y elementos florales son otros de los elementos destacables del santuario.

Esta zona también estará en restauración hasta el 2019 por lo que muy probable que encontremos andamios durante la visita.

Se puede comprar un ticket combinado para visitar todos los templos por un precio de 1500 Yenes. Los horarios de apertura son de Abril a Octubre de 08:00h a 16:30h y de Noviembre a Marzo cierran a las 15:30H. Además de la oficina turística de la estación de Tobu hay otra en la avenida principal entre las estaciones y el puente Shinkyo.

Tras terminar la visita, decidimos volver andando tranquilamente mientras atravesamos el parque natural, en el camino nos juntamos con un puesto de creps donde un simpático señor nos preparo unos de chocolate  con la famosa forma de pez.

Nikko y sus rincones Nikko y sus rincones

En los alrededores de Nikko hay zonas que, con más tiempo, bien merecen una visita como el Lago Chuzenji o el sendero natural por Senjogahara Shinzen-kenkyo-ro.

Nikko y sus rincones Nikko y sus rincones

Nikko y sus rincones Nikko y sus rincones

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Nikko y sus rincones



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