Pamukkale y sus piscinas blancas es una de las fotografías más conocidas no sólo de Turquía sino del mundo, y no es para menos, ya que este capricho de la naturaleza junto con la ciudad helena de Hierapolis, forman uno de los paisajes más espectaculares y visitados del país,  proclamado Patrimonio de la Humanidad en 1988.

Pamukkale y sus piscinas blancas, Turquía

Pamukkale está situado en la provincia de Denizli, llegar hasta aquí no es fácil ya que se encuentra a más de 500 km de Ankara, la capital, y 600 km de Estambul. En nuestro caso tomamos un autobús nocturno, unas 8 horas, desde Goreme tras haber pasado unos días en la Capadocia.

Pamukkale, que ver en el Castillo de Algodón de Turquía

Si se ve desde la distancia, las columnas de travertinos que conforman Pamukkale parecen precisamente eso, un impresionante Castillo de Algodón, que es lo que significa su nombre en turco. Esta extraña formación geológica se levanta sobre una colina de 160 metros de altura, en la Meseta del río Menderes.

Pamukkale y sus piscinas blancas, Turquía

Pamukkale, Turquía Pamukkale, Turquía

Su origen proviene de los continuos movimientos tectónicos y los fuertes terremotos a los que está sometida la región. El característico color blanco se lo proporcionan minerales como la creta y el carbonato cálcico que al petrificarse parecen formar unas cascadas cayendo por la colina. Además en la zona se puede disfrutar de varias piscinas de agua termales con propiedades curativas.

Pamukkale y sus piscinas blancas, Turquía

Pero como tristemente sucede en muchos espacios naturales hubo un tiempo en el que la construcción masiva de hoteles y el vertido de residuos puso en peligro Pamukkale hasta que se decidió actuar sobre la zona derrumbando parte de esos hoteles y ayudando a la regeneración del mismo construyendo piscinas artificiales que poco a poco se fueron recubriendo de caliza.

Un perro descansa en uan de las piscinas secas de Pamukkale

Pamukkale y sus piscinas blancas, Turquía Nómada en Pamukkale, Turquía

Pasear descalzo a primera hora de la mañana, con la bruma cubriendo las piscinas y prácticamente solo es uno de los mejores momentos de nuestro viaje por Turquía.

Hierapolis, que ver en la ciudad helena de Turquía

En el siglo II a.C., Eumenes II rey de Pergamo fundó en lo alto de la colina de Pamukkale la ciudad de Hierapolis. Gracias a sus fuentes de aguas termales de propiedades curativas pronto se convirtió en un importante centro turístico al que acudían nobles de todo el Imperio. Posteriormente pasó a manos bizantinas hasta que fue destruida por un terremoto en el Sg XVI.

Hierapolis, Turquía Hierapolis, Turquía

Sus ruinas se esparcen a lo largo de unos dos kilómetros y son muchos los puntos que podemos visitar. Quizá el más destacado sea el teatro del Sg.II increíblemente bien conservado y en el que aún es posible diferenciar sus tres partes: cavea, scena y orchestra.

 Teatro del Sg.II, Hierapolis, Turquía

El Templo de Apolo, de época helena, se levanta cerca del conocido como Plutonio o acceso al inframundo, que  no es más que una cueva por la que emanan gases tóxicos. También se puede visitar los Baños Romanos, la Necrópolis, una de las mejores conservadas de Turquía y en la que ver sarcófagos y templos funerarios, así como las tres Puertas de la ciudad, cada una de una época histórica: la norte, bizantina; la sur romana y la más famosa, la puerta de Domiciano.

Hierapolis, Turquía

Pero la importancia de Hierapolis no acaba aquí, ya que se trata de una ciudad bíblica en la que según se dice se puede visitar la tumba de San Felipe, el cual murió en ella después de su martirio.

Hierapolis, Turquía

Todo ello convierte a la zona de Pamukkale y su colina en un imprescindible dentro de una ruta por Turquía tanto para los amantes de los paisajes de cuento como para los que buscan sentir un pedacito de historia.

Aqui os dejamos la web de turismo de Turquía, donde encontrareis mucha información de como llegar hasta Pamukkale.



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