Sri Lanka, también conocida como Ceilán o la “lágrima de la India”, es un destino emergente para mochileros de todo el mundo, y razones para ello no faltan, ya que si por algo destaca esta pequeña isla es por su enorme diversidad. Impresionantes restos arqueológicos en la zona conocida como Triangulo Cultural, campos de té en las Tierras Altas, la posibilidad de hacer un safari en el P.N. de Yala o disfrutar de sus playas salvajes son, junto a la hospitalidad de sus gentes, la enorme carta de presentación del país que, además, cuenta con 8 lugares Patrimonio de la Humanidad. ¿Decidido a visitar Sri Lanka? Os proponemos una ruta por Sri Lanka, la antigua Ceilán, de 7 días o mejor aún, de 15 días, según el tiempo que dispongáis. También os recomendamos que os paséis por nuestro Post Consejos para preparar un viaje a Sri Lanka por libre” donde encontrareis toda la información sobre vacunas, visados, moneda, mejor época, transporte…

Ruta por Sri Lanka en 7 días

Ruta por Sri Lanka en 15 días

Ruta por Sri Lanka

Ruta por Sri Lanka

Sri Lanka en una Ruta de 7 días

Lo primero que hay que tener en cuenta, como sucede en la mayor parte de Asia, es que las distancias no se miden en kilómetros sino en tiempo, y por ello aunque la isla no sea muy grande en extensión es imposible abarcarla en tan poco tiempo. Si solo contamos con 7 días ¡no hay tiempo que perder!

Nada más aterrizar en el aeropuerto de Colombo, la capital sin mucho interés turístico, ponemos rumbo al conocido como Triangulo Cultural, donde pasaremos la tarde visitando la primera de las antiguas capitales, Anuradhapura, conocida por sus enormes dagobas blancas y por albergar el árbol de Buda, y donde haremos noche.

Anuradhapura, Sri Lanka Anuradhapura, Sri Lanka

Para los dos siguientes días, lo mejor es contratar los servicios de un conductor local para poder visitar las ruinas de Polonnaruwa posiblemente las más bellas y mejor conservadas; la impresiónate Roca del León, donde pasaremos por los frescos de la Galería de las Doncellas y disfrutaremos de unas vistas imponentes desde lo más alto de la montaña.

Galería de las Doncellas, Sri Lanka Roca del León, Sri Lanka

El tercer día seguiremos por el Triángulo Cultural y visitaremos las Cuevas de Dambulla, repletas de imágenes de Buda y frescos que representan su vida, para después poner rumbo a Kandy, centro espiritual del país.

Cuevas de Dambulla, Sri Lanka

Con suerte llegaremos a tiempo para visitar el Templo del Diente de Buda, lugar de peregrinación obligada para los ceilandeses y para pasear por sus calles disfrutando de las cafeterías y restaurantes.

Templo del Diente de Buda, Kandy, Sri Lanka

El cuarto día nos acercaremos a las conocidas como Tierras Altas en busca de los maravillosos paisajes y sus campos de té. Lo ideal es tomar un tren en la propia estación de Kandy para dirigirnos hacia Nuwara Eliya, de marcado carácter inglés, donde podemos visitar alguna de las fábricas de té más importantes del país o, mejor aún, continuar hasta las poblaciones de Haputale o Ella.

En tren por las Tierras altas de Sri Lanka En tren por las Tierras altas de Sri Lanka

El quinto día madrugaremos para acercarnos a las plantaciones y conocer de cerca las duras condiciones de vida de las mujeres tamil, encargadas de la recolección de las hojas del té. Además podemos acercarnos al mirador Lipton´s seat desde donde tendremos, si hay suerte y la niebla lo permite, unas vistas espectaculares a los campos.

Mujer Tamil, Sri Lanka

A última hora de la tarde, continuaremos hacia el sur, en concreto a la ciudad de Mirissa donde el sexto día de nuestro viaje descansaremos en su preciosa playa, disfrutaremos del atardecer y podremos saborear un pescado a la brasa en alguno de los puestos que se instalan cada noche en la propia arena.

Playas de Sri Lanka

El séptimo y último día, pondremos de nuevo rumbo a Colombo para tomar el avión de vuelta, pero con suerte por el camino nos cruzaremos con algún grupo de pescadores sentados en un enorme palo, otra de las imagines más típicas de Sri Lanka.

Sri Lanka en una ruta de 15 días

Si contamos con 15 días para recorrer la isla podremos disfrutar de la mayor parte de sus paisajes de una manera mucho más tranquila. Nada más llegar a la capital, Colombo, única puerta de entrada desde Europa, nos dirigiremos a la primera de las Antiguas capitales del conocido como Triangulo Cultural: Anuradhapura, donde haremos noche. Pero esta primera tarde la dedicaremos a visitar Mihintale, a escasos 10 kilómetros de la anterior, pero muy poco conocida por el turismo. Sus ruinas están situadas en lo alto de una colina y se accede a ellas tras subir 1840 escalones, en lo alto, además de las impresionantes vistas encontramos una bonita dagoba blanca y la imagen de Buda sentado.

Mihintale. Sri Lanka Mihintale. Sri Lanka

El segundo día contratamos los servicios de un chofer para visitar, ahora sí,  Anuradhapura, la más antigua de las capitales, que destaca por sus imponentes Dagobas de color blanco y por ser el lugar donde se venera la Sri Maha Bodhi, la higuera donde Buda encontró la iluminación. El tercer día ponemos ruta para recorrer otros puntos del Triángulo Cultural, la primera parada, tras atravesar el bonito lago artificial Kela Wewa, será el imponente Buda de Aukana de 13 metros de altura y tallado en la roca. Continuaremos hacia las ruinas de Polonnaruwa, plagadas de templos y edificios espectaculares como el Palacio Parakramabahu, el Cuadrángulo y los Budas de Gal Vihara, cuatro imágenes de Buda en diversas posiciones talladas en granito, tras lo cual haremos noche en la pequeña localidad de Sigiriya.

Polonnaruwa, Sri Lanka

En la mañana del cuarto día nos acercaremos a la Roca del León de Sigiriya, probablemente la imagen más conocida del país, subiendo los más de 1000 escalones pasaremos por los frescos de la Galería de las Doncellas y disfrutaremos de unas vistas espectaculares desde lo más alto de la montaña.

Vistas desde Sigiriya, Sri Lanka Vistas desde Sigiriya, Sri Lanka Vistas desde Sigiriya, Sri Lanka

La tarde la dedicaremos a las Cuevas de Dambulla con cinco galerías visitables en las que encontramos más de 150 imágenes de Buda, un lugar mágico que no nos dejara indiferentes. Desde allí pondremos rumbo a la ciudad de Kandy, Patrimonio de la Humanidad y centro del peregrinaje Budista de Sri Lanka, que recorreremos con tranquilidad el quinto día de nuestra visita.

Cuevas de Dambulla, Sri Lanka Cuevas de Dambulla, Sri Lanka

Para desayunar lo mejor es acercarse a alguna de sus pastelerías o Baker, recuerdo de su pasado colonial inglés, para después llegar hasta el lago de Kandy y pasear por sus orillas antes de adentrarnos en el lugar más sagrado del país, el Templo del Diente de Buda, que guarda la reliquia y en el que se respira un aura mística entre canticos, oraciones, incienso y ofrendas. A última hora se recomienda subir a la colina de Buda para tener las mejores vistas de Kandy.

Kandy, Sri Lanka

El sexto día abandonamos la ciudad de Kandy no sin antes visitar el Jardín Botánico de Peredeniya, y ponemos rumbo a las Tierras Altas. Para los amantes de los deportes de aventura por el camino podemos parar para hacer rafting en el rio Kelani, antes de llegar a la localidad de Dalhousie, a los pies del Adam´s Peak.

Nómadas haciendo rafting en el rio Kelani, Sri Lanka

El Pico de Adam, en su cima se encuentra una huella de un pie humano que para cada una de las religiones que se profesan en el país representa a su dios. La idea es afrontar la ascensión por la noche, siguiendo la peregrinación que al menos una vez en la vida han de hacer los creyentes. Se parte en torno a las dos de la madrugada, con el fin de haber subido los más de 5200 escalones que nos separan de la cima antes del amanecer, momento en el cual suenan las campanas y se ve la sombra de la montaña en el valle, sin duda un instante mágico, uno de los más especiales que podemos vivir en la ruta por Sri Lanka. La bajada hasta el pueblo no es menos agotadora.

Adam´s Peak, Sri LankaAdam´s Peak, Sri Lanka Adam´s Peak, Sri Lanka

La tarde séptimo día lo dedicaremos a descansar y ya por la tarde nos trasladaremos hasta Nuwara Eliya. El octavo día de nuestra ruta conoceremos los alrededores de esta ciudad llamada también Little England que conserva un gran sabor colonial. Es indispensable acercarnos a alguna de las fábricas de té como la de Mackwoods Labockellie, para conocer el proceso de elaboración del famoso te de Ceilán, recorrer sus plantaciones y, como no, saborear una o varias tazas.

Mackwoods Labockellie, Sri Lanka

Por la tarde, de vuelta a Nuwara Eliya podemos tomar algo en alguno de sus muchos Pub. El noveno día madrugaremos para tomar el tren hacia la pequeña ciudad de Haputale, el trayecto es toda una atracción en sí misma, un imprescindible si se están visitando las Tierras Altas, disfrutaremos de las vistas a las plantaciones de té, una exuberante vegetación y ser partícipes de la vida cotidiana de la población del país.

En tren por las tierras altas de Sri Lanka

Haputale cuenta con un pequeño mercado local que merece la pena visitar pero su auténtico atractivo está en los alrededores, donde es fácil conocer de primera mano el duro trabajo que las mujeres tamil llevan a cabo en las plantaciones. También podemos acercarnos al mirador de Lipton´s seat o continuar el viaje al tren hasta Ella.

Lipton´s seat, Sri Lanka

El décimo día dejamos atrás las Tierras Altas para poner rumbo a uno de los Parques Nacionales más importantes de Sri Lanka, parando por el camino en las cascadas Ramboda Falls y en el complejo de Boduruwalaga, en el que visitamos increíbles imágenes talladas en la roca de Buda de hasta cuatro metros de alto.

Boduruwalaga, Sri Lanka

A media tarde, llegaremos al P.N de Yala donde nos alojaremos en unas cabañas situadas en los árboles, a escasos kilómetros de la entrada al parque para que, así, el undécimo día seamos de los primeros en entrar a la reserva en busca del esquivo leopardo. El safari comienza a las 5 de la mañana, y en el podemos ver también otros animales como elefantes, jabalís, ciervos, cocodrilos o pavos reales y tomar un almuerzo junto a una playa desierta.

Parque Nacional de Yala, Sri Lanka Parque Nacional de Yala, Sri Lanka Parque Nacional de Yala, Sri Lanka

Una vez visitado este santuario de la naturaleza continuamos hacia el sur del país para pasar los últimos 3 días en Sri Lanka disfrutando de otro de sus grandes atractivos: sus playas. Podemos hacer base en único punto, para lo que recomendamos Mirissa donde además de su preciosa playa podemos cenar cada noche pescado fresco a la brasa en los muchos restaurantes junto al mar o contratar una excursión en barco a primera hora de la mañana para intentar ver ballenas.

Por las playas de Sri Lanka Por las playas de Sri Lanka Por las playas de Sri Lanka

Si queremos movernos por varios puntos no hay que olvidar parar en Galle, antigua colonia portuguesa hoy Patrimonio de la Humanidad, o llegar hasta Hikkaduwa, otra bonita playa ideal para hacer snorkel y con suerte ver a los famosos pescadores sobre un palo, otra de las imágenes más típicas de Sri Lanka.

Pescadores de Sri Lanka



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