En nuestro tercer día por el Triangulo Cultural de Sri Lanka nos quedaba por visitar dos de los puntos clave de la isla: Sigiriya, la Roca del Leon y Dambulla con sus impresionantes cuevas.

Sigiriya: la “Roca del Leon”

Nos levantamos temprano en nuestro hostal Oshani Homestay Sigiriya (204 Kayanwala), para buscar algo de desayuno y poner rumbo hacia la que era una de las visitas más esperadas del viaje, la Roca del León, que siempre habíamos visto como la imagen de la isla. Nos separaba un escaso kilometro hasta la entrada del recinto por lo que decidimos ir andando por la Sigiriya Road. Mientras nos acercamos a esta imponente formación rocosa vertical de origen volcánico vemos como se hace más  y más grande. La Roca ha sido utilizada durante siglos como palacio, fortaleza e incluso monasterio, tomando mayor importancia durante el reinado de Kassapa, sobre el 1500, que pretendía construir la fortaleza más segura de Ceilán. Hasta llegar a la taquilla de entrada, en la zona oeste, se atraviesan los conocidos como jardines de agua, repletos de piscinas y lagos artificiales. El precio para los extranjeros es de 30 dólares y para los cingaleses como una quinta parte menos.

Sigiriya, la Roca del Leon, Sri Lanka Sigiriya, la Roca del Leon, Sri Lanka

Comenzamos la ascensión a la roca, en total son unos 1000 escalones (ya conocemos el gusto que tienen en este país por las escaleras). Según se asciende merece la pena pararse unos instantes para disfrutar de la belleza del paisaje. La subida no es excesivamente dura ademas los escalones están en buen estado, lo es más el calor que aprieta y la humedad del ambiente. Como a mitad de camino, en una especie de cueva horadada en la Roca, aparece uno de los tesoros que esconde Sigiriya, la conocida como la galería de las Doncellas, con impresionantes frescos de doncellas con el torso desnudo y engalanadas con joyas y tocados, portando ofrendas de frutas y flores.

Sigiriya, la galeria de las doncellas, Sri Lanka Sigiriya, la galeria de las doncellas, Sri Lanka

Continuamos por la pared del reloj donde se conservan inscripciones de antiguos viajeros. Pronto llegamos a una pequeña explanada en la que encontramos las garras del león, talladas en la piedra, y que da nombre a la Roca, su tamaño es descomunal y solo podemos imaginar cómo sería la escultura completa, ya que se supone que la entrada a la fortaleza se hacía por las enormes fauces del león. El último tramo de escalones, en forma de zig-zag, y el más duro por la pendiente, nos lleva a la gran fortaleza de Sigiriya. De ella nos quedan sus ruinas y algunos acuíferos por los que los monos campas a sus anchas. Pero la verdadera belleza reside en las vistas desde lo más alto de la roca, donde la espesa selva ceilandesa se abre ante nosotros, lo mejor es rodearla, caminando por cada rincón en busca de la fotografía perfecta.

Sigiriya, la Roca del Leon, Sri Lanka Sigiriya, la Roca del Leon, Sri Lanka

Sigiriya, la Roca del Leon, Sri Lanka

Bajamos en unos 20-25 minutos, parándonos con un lugareño que tenía una enorme pitón, y volvimos al hostal. Aun era medio día por lo que decidimos poner rumbo a las cuevas de Dambulla, a unos 20 kilómetros, para lo que contratamos unos tuk-tuk por unos 400 rps ida y vuelta.

Sigiriya, Sri Lanka Sigiriya, la Roca del Leon, Sri Lanka

 Las Cuevas de Dambulla

Sin duda, el Triangulo Cultural de Sri Lanka tiene lugares increíbles que visitar pero si tuviéramos que quedarnos con solo con uno seria Dambulla y sus impresionantes cuevas. Su historia se remonta a la prehistoria, pero no fue hasta el siglo I d.c cuando el rey Valaganbahu fundó el primer templo. Desde ese momento los diferentes gobernantes fueron haciendo sus aportaciones, hasta el Sg. XI cuando se convirtió en un templo religioso. Su forma actual, con 150 estatuas de Buda en sus interior, es gracias a las restauraciones y las pinturas llevadas a cabo en el s. XVIII por el rey de Kandy.

Cuevas de Dambulla, Sri Lanka Cuevas de Dambulla, Sri Lanka

La primera impresión nada más llegar a la puerta de entrada es, como mínimo desconcertante, un enorme Buda gigante en posición sedante nos da la bienvenida, bajo el cual se encuentra un museo y la taquilla para comprar la entrada por 1500 Rps, se pueden visitar cinco de las ochenta cuevas que forman el Templo de Oro. Hasta llegar a ellas tenemos que subir, bajo un sol abrasador, unas escalares durante unos 10 minutos entre vendedores  y monos que animan la ascensión. Para entrar a las cuevas, como sucede en la mayor parte de los recintos sagrados de Sri Lanka, hay que hacerlo con los hombros y las rodillas cubiertas y descalzos.

La primera de las cuevas que visitamos es la conocida como Dev Raya Viharaya (Divino Rey), una de las más pequeñas. En su interior se encuentra un precioso Buda tumbado, aunque quizás lo más llamativo sean las pinturas de colores rojizos que ocupan toda la pared.

Cuevas de Dambulla, Sri Lanka Cuevas de Dambulla, Sri Lanka

La segunda cueva se llama Maha Raja Vihararaya (de los grandes Reyes) y es la más espectacular, y no solo por sus dimensiones (tiene 52 metros de ancho y 7 de alto) si no por las 50 estatuas de Buda, cada una diferente a la anterior y sus magníficos murales que representan la vida del propio Buda y algunos de los acontecimientos mas importantes del país. Simplemente solo puedes quedarte con la boca abierta al contemplar este increíble lugar.

Cuevas de Dambulla, Sri Lanka Cuevas de Dambulla, Sri Lanka

En la tercera de las cuevas, conocida como Maha Avith Vitiaraga o del Gran Monas terio, encontramos otras cincuenta nuevas esculturas de Buda y un impresionante techo pintado. Esta es bastante parecida a la cuarta, Pascima Viharaya y la quinta, Devana Alut Viharaya que continúan con la presencia de imágenes y punturas budistas.

Cuevas de Dambulla, Sri Lanka Cuevas de Dambulla, Sri Lanka

Cuevas de Dambulla, Sri Lanka Cuevas de Dambulla, Sri Lanka



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