Japón es un país diferente, maravilloso, repleto de cosas qué ver y hacer. Desde el Japón tradicional a las mega urbes más modernas y tecnológicas, el país del Sol Naciente sorprende a todos los viajeros que lo visitan. Os presentamos nuestro Top 10 de las mejores experiencias que se pueden hacer en Japón.

Parar frente al Templo Dorado (Templo Kinkaku-ji) de Kioto y sobrecogerse con su reflejo en el estanque

Kioto es una de las ciudades más bellas del mundo y durante más de mil años la capital del Imperio Nipón. Conocida como la ciudad de los 1000 templos, se conserva de manera excepcional ya que se libro de los ataques sufridos por el resto del país durante la II Guerra Mundial. Como es normal es casi imposible visitar todos los templos durante una única visita, pero si solo pudiéramos elegir solo uno ese sería el conocido como Pabellón Dorado (Kinkaku-ji) o Templo de los jardines de los ciervos, una autentica maravilla construida en 1397. No hay que perderse sus magníficos jardines y disfrutar del reflejo del Pabellón en el lago al atardecer. Sera uno de los mejores momentos del viaje.

Ser uno del millon de personas que cruzan al día el paso de peatones de Shibuya, el mas transitado del mundo

Tokio es una mega-urbe en la que conviven más de 37 millones de habitantes y el barrio de Shibuya, repleto de edificios con pantallas luminosas y centros comerciales, es uno de los más animados de la capital nipona. En el encontramos el famoso paso de peatones de Shibuya, un cruce de caminos que tiene el honor de ser el más transitado del mundo, ya que se calcula que al día pasan por aquí cerca de un millón de personas. Merece la pena cruzarlo una y otra vez, o subirse a los miradores de alguna cafetería mientras contemplamos el devenir de esta maraña humana.

El paso de peatones de Shibuya

Pasear por el Barrio de Gion, en Kioto, y esperar la llegada de alguna Geisha

En Kioto podemos disfrutar del Japón más tradicional y para ello nada mejor que acercarse hasta los barrios de Gion o Pontocho, plagados de tiendas y salones de té donde, con suerte, podremos tropezarnos con una autentica Geisha.

Pasear por el Barrio de Gion, en Kioto

Reflexionar sobre la barbarie humana en el Parque Memorial de la Paz y el museo de la Bomba Atómica de Hiroshima

Visitar la ciudad de Hiroshima nos traslada de lleno a uno de los sucesos más horribles de la II Guerra Mundial: el lanzamiento, el 6 de agosto de 1945, de la primera bomba atómica, que dejo a su paso un rastro de muerte y destrucción sin igual. En una visita a la ciudad es imprescindible acercarse al Parque Memorial de la Paz y al museo de la Bomba Atómica de Hiroshima, para poder conocer y reflexionar sobre la barbarie humana.

Parque Memorial de la Paz y el museo de la Bomba Atómica de Hiroshima

Saborear un exquisito sushi en alguno de los puestos que rodean el Mercado del Pescado Tsukiji, en Tokio, el más grande del mundo

Para muchos viajeros uno de los grandes atractivos de Japón es su gastronomía. El país cuenta con innumerables mercados donde poder degustar sus especialidades, pero sin duda, el mercado de Pescado de Tsukjii en Tokio, es una parada indispensable, además en sus alrededores se encuentran numerosos puestos en los que disfrutar del mejor sushi del mundo.

Saborear un exquisito sushi en el Mercado del Pescado Tsukiji

Pedalear por Nara, entre los templos más antiguos de Japón y ciervos, mensajeros de los Dioses

De fácil acceso desde Osaka o Kioto, la ciudad de Nara fue la primera capital del Japón unificado entre los años 710-784 d.c. Cuenta con ocho lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y la mejor manera de visitarla es alquilando una bicicleta para llegar al llamado Parque de Nara, donde además de visitar de sus increíbles templos, nos encontraremos con los verdaderos habitantes de la ciudad: los ciervos, a los que los japoneses veneran como mensajeros de los Dioses.

Pedalear por Nara entre los templos y ciervos

Vislumbrar, cuando las nubes lo permitan, la silueta del Monte Fuji, símbolo del país

El Monte Fuji, es en realidad un volcán aun activo y la forma perfecta de su cono volcánico con la cumbre de nieves casi perpetuas, es uno de los símbolos más conocidos de Japón. Aunque llegar a su cima, a 3776 metros de altura, tan solo es posible durante el verano, si podemos intentar, al menos, vislumbrar su famosa silueta, siempre y cuando las nubes no lo impidan. Uno de los mejores sitios para hacerlo es desde Hakkone donde además podremos disfrutar de los muchos atractivos que presenta el Parque Nacional Fuji-Hakone-Izu.

Admirar la inmensidad de la ciudad de Tokio desde el mirador del Metropolitan Government Building

Como ya hemos comentado, Tokio es una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo. La mejor manera de poder contemplar tal inmensidad es visitando alguno de los miradores que se encuentran en sus rascacielos. Aunque la torre más alta de la ciudad es la Tokio Skytree, os aconsejamos subir a la Metropolitan Government Building. El edificio posee dos torres gemelas y una altura de 203 metros, se puede subir a sus dos observatorios desde los tendremos unas visitas impresionantes de la ciudad y, lo mejor de todo, totalmente gratis.

La inmensidad de la ciudad de Tokio desde el mirador del Metropolitan Government Building

Acercarse a la milenaria cultura de Japón, participando de alguno de los festivales que se celebran en sus templos

Uno de los grandes atractivos de Japón es su milenaria cultura. A lo largo de todo el año se celebran numerosos festivales por todo el país que nos acercan a sus tradiciones más ancestrales. Durante nuestra visita al país del sol naciente tuvimos la suerte de disfrutar de dos de ellos: el Festival de las Edades de Kioto, en el que se recrea la historia japonesa desde la restauración Meiji, y el  Festival de Otoño de Nikko (Senni Musha Gyoretsu) en el que cientos de hombres vestidos con trajes de samuráis desfilan por el Santuario Tashogu.

Perderse entre los cientos de Torii del templo Fushimi Inari, en Kioto, mientras rememoramos la película Diario de una Geisha

Inmortalizado en la película “Memorias de una Geisha”, el Fushimi Iniri es uno de los templos más conocidos y visitados de Kioto así como el principal santuario sintoísta de la ciudad. Lo mejor para visitarlo es perderse por sus cientos de Torii de intenso color bermellón que van formando caminos hasta la cima. Cada Torii ha sido donado por una familia de negocios o comerciantes a modo de protección, y en ellos puede verse el nombre y la fecha en la que fue adquirido.