París, la Ciudad de la Luz, es desde hace siglos uno de los destinos más deseados del mundo y hoy en día recibe más de 15 millones de visitantes cada año. ¿Quién no ha soñado alguna vez con contemplar la Torre Eiffel, visitar el Museo del Louvre, caminar bajo el Arco del Triunfo o admirar la Catedral de Notre Dame? París cuenta con tantos lugares icónicos que ver, barrios por los que pasear y cafeterías en las que sentarse sin prisas que resulta imposible abarcarlo todo en una sola escapada. Por eso, si estás organizando tu primer viaje a París, en este artículo te contamos qué ver en París con una selección de 10 lugares imprescindibles para una primera visita a la capital de Francia, pensada para ayudarte a preparar tu viaje y no perderte lo esencial. París je t’aime.



- 10+1 IMPRESCINDIBLES QUÉ VER Y VISITAR EN PARÍS
- Torre Eiffel, el gran imprescindible qué ver en París
- Museo del Louvre, una visita obligatoria
- Catedral de Notre Dame, uno de los monumentos más importantes de París
- Arco del Triunfo, uno de los grandes iconos de Francia
- Ópera Garnier, la elegancia de París
- Montmartre y la basílica del Sacré-Cœur
- Barrio Latino, una de las zonas con más ambiente de París
- Paseo por las orillas del Sena, uno de los planes más agradables de París
- Plaza de la Concordia, la plaza más emblemática de París
- Los Inválidos, el palacio con más historia de París
- VISITAR DISNEYLAND PARÍS, UN PLAN PERFECTO SI VIAJAS CON NIÑOS
10+1 IMPRESCINDIBLES QUÉ VER Y VISITAR EN PARÍS
Antes de ponernos a enumerar las mejores cosas que ver y hacer en París, queremos dejarte un primer consejo viajero que siempre recomendamos en una primera visita: hacer un Free tour por la ciudad el primer día de viaje. Esta actividad es una muy buena opción para empezar a ubicarte, conocer algunos de los lugares más importantes de París, descubrir curiosidades sobre la ciudad y apuntar restaurantes, barrios y rincones que después podrás recorrer por tu cuenta.
Torre Eiffel, el gran imprescindible qué ver en París
Si hiciéramos una encuesta sobre los lugares más icónicos de cada capital europea, estamos seguros de que, al llegar el turno de París, la mayoría señalaría la Torre Eiffel. Y no es para menos: la conocida como la Dama de Hierro es, probablemente, el monumento más reconocible que ver en París y el gran símbolo de la ciudad. Fue construida por Gustave Eiffel para la Exposición Universal de París de 1889 y, aunque hoy nadie concibe la ciudad sin ella, en sus inicios no gustó demasiado a los parisinos, hasta el punto de que se llegó a plantear su desmontaje en 1900.

La Torre Eiffel tiene una altura de 324 metros y se pueden visitar sus tres niveles. El último, situado a 276 metros, cuenta con zonas de suelo de cristal desde las que se obtienen vistas espectaculares de la ciudad, aunque no es la mejor opción para quienes sufren vértigo. Si tienes pensado subir, lo más recomendable es comprar las entradas con antelación ya que suelen agotarse con rapidez.


Aun así, hay quien dice que el mejor lugar desde el que ver la Torre Eiffel no es desde lo alto, sino desde fuera, ya que solo así se puede apreciar su silueta completa. Si prefieres disfrutarla sin subir, uno de los mejores puntos para contemplarla es desde los Jardines del Trocadero, con una de las vistas más conocidas de París.
Museo del Louvre, una visita obligatoria
París tiene el privilegio de contar con el museo más visitado del mundo y también uno de los más grandes: el Museo del Louvre. Abierto al público desde 1793, alberga una de las colecciones de arte más importantes que ver en París (y del mundo) con obras que abarcan desde las principales civilizaciones antiguas y la Edad Media hasta el siglo XX. Por su tamaño, visitarlo en su totalidad es prácticamente imposible en una primera visita, pero no deberías marcharte sin ver algunas de sus piezas más conocidas, como el Código de Hammurabi, la Venus de Milo, la estatua de Ramsés II, la Victoria de Samotracia, Las bodas de Caná y, por supuesto, la Gioconda o Mona Lisa de Leonardo da Vinci, probablemente el cuadro más famoso del mundo.


El Palacio del Louvre es un edificio de origen medieval cuya imagen actual está marcada por la gran pirámide de cristal situada en su entrada principal, inaugurada en 1989 y convertida ya en otro de los iconos de la ciudad. Para evitar colas y organizar mejor la visita, lo más recomendable es comprar las entradas con antelación, en este ENLACE os dejamos una opción con guía incluido
CONSEJO VIAJERO: Después de un haberte dado un baño de arte en el Louvre, os recomendamos que os relajéis un rato en los preciosos Jardines de las Tullerias, situados entre el Louvre y la Plaza de la Concordia, fue el primer jardín de París que tuvo carácter público. Pasear por su avenida central repleta de árboles, estatuas y fuentes, es un remanso de paz en el corazón de la ciudad.Catedral de Notre Dame, uno de los monumentos más importantes de París
La Catedral de Notre Dame, situada en la Île de la Cité, es una de las catedrales góticas más conocidas y antiguas del mundo y uno de los monumentos más importantes qué ver en París. Su construcción finalizó en el año 1345, tras casi dos siglos de trabajos, y a lo largo de su historia ha sido escenario de algunos de los momentos más relevantes de Francia, como la coronación de Napoleón Bonaparte o la beatificación de Juana de Arco.

En su fachada destacan sus dos torres gemelas, de 69 metros de altura, y los grandes rosetones situados sobre la entrada principal. En el interior, cuando está abierto al público, llaman la atención sus vidrieras, esculturas y gárgolas, elementos característicos del arte gótico que han convertido a Notre Dame en un icono de la ciudad.


El 15 de abril de 2019, un grave incendio afectó a la cubierta de la catedral y provocó la caída de su aguja central, dejando imágenes que dieron la vuelta al mundo. Afortunadamente, la estructura principal no sufrió daños irreparables y, gracias a un enorme esfuerzo de restauración financiado con donaciones internacionales, Notre Dame ha ido recuperando poco a poco su esplendor. En la actualidad se pueden visitar algunas zonas del interior, aunque la reapertura total de la catedral se está realizando de forma progresiva.
Arco del Triunfo, uno de los grandes iconos de Francia
Situado en el centro de una gran rotonda en los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo es uno de los monumentos más representativos de París y de toda Francia. Fue mandado construir por Napoleón Bonaparte entre los años 1806 y 1836 para conmemorar la victoria en la batalla de Austerlitz y rendir homenaje al ejército francés. Con sus 50 metros de altura y 45 de ancho, impresiona nada más colocarte bajo su estructura.
En sus cuatro pilares están grabados los nombres de las principales batallas ganadas por el ejército napoleónico y en su base se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido, inaugurada en 1921. Su llama, que permanece siempre encendida, rinde homenaje a los soldados franceses caídos en la Primera Guerra Mundial que nunca pudieron ser identificados.
Uno de los grandes atractivos del Arco del Triunfo es la posibilidad de subir hasta su mirador. Desde lo alto se obtienen unas vistas abiertas de París y de los Campos Elíseos, una de las avenidas más conocidas del mundo, con casi dos kilómetros repletos de cafeterías, restaurantes y tiendas. Para muchos, es uno de los mejores miradores de la ciudad, por lo que merece la pena comprar la entrada con antelación para evitar colas.
Ópera Garnier, la elegancia de París
La Ópera Garnier, de estilo neobarroco, es uno de los edificios más llamativos del centro de París y una de esas visitas que sorprenden incluso a quienes no son amantes de la ópera. En su fachada, realizada en mármol blanco, destacan las columnas, esculturas y detalles decorativos que ya anticipan lo que se encuentra en su interior. En su construcción participaron 73 escultores y 14 pintores, y las obras se prolongaron durante quince años, hasta su inauguración en 1865. El interior de la Ópera Garnier es puro lujo: mosaicos, escaleras monumentales, paredes decoradas con pan de oro y un auditorio con casi 2.000 asientos de terciopelo rojo que hacen que la visita merezca mucho la pena, incluso aunque no se asista a una representación.


Justo en la parte trasera del edificio se encuentran las famosas Galerías Lafayette, uno de los grandes centros comerciales de París. Con más de un siglo de historia, aquí se pueden encontrar tiendas de moda, joyería y perfumería, además de admirar su conocida cúpula de estilo art nouveau. Un plan imprescindible es subir hasta su última planta, donde se encuentra uno de los mejores miradores gratuitos de la ciudad.



Montmartre y la basílica del Sacré-Cœur
Situado sobre una colina a unos 130 metros de altura, el barrio de Montmartre es uno de los más conocidos y con más personalidad de París. También llamado el barrio de los pintores, es uno de nuestros rincones favoritos de la ciudad y una visita imprescindible en un primer viaje. Se puede llegar hasta lo alto en metro o funicular, aunque si tienes tiempo te recomendamos subir por las fotogénicas escaleras que conducen hasta uno de los lugares más emblemáticos de París: la basílica del Sacré-Cœur.


La construcción del Sacré-Cœur se llevó a cabo entre los años 1875 y 1914 y combina estilos bizantino y romano, destacando especialmente su fachada blanca. Desde las escaleras de la basílica se obtienen unas vistas abiertas de la ciudad que merecen mucho la pena, sobre todo al atardecer, cuando París empieza a encender sus luces.


Tras la visita a la basílica, lo mejor es perderse por el auténtico Montmartre y recorrer sus callejuelas, que aunque hoy están llenas de turistas, todavía conservan ese aire bohemio de antaño. Uno de los puntos que no debes perderte es la Place du Tertre, rodeada de cafés y repleta de artistas y pintores que exponen y venden sus obras, manteniendo viva la esencia del barrio.


Barrio Latino, una de las zonas con más ambiente de París
Situado al sur de la Île de la Cité, el Barrio Latino es uno de los barrios con más vida y personalidad de la capital parisina. Pasear por sus calles es una de las experiencias más agradables en un primer viaje a París, ya que concentra algunos de los lugares más conocidos de la ciudad. Aquí se encuentran puntos tan emblemáticos como la fuente de Saint-Michel, la plaza de la Sorbona, una de las universidades más antiguas y prestigiosas del mundo, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, o la famosa librería Shakespeare and Company, todo un icono para los amantes de los libros. Muy cerca se localizan también los jardines de Luxemburgo, uno de los espacios verdes favoritos de los parisinos, perfectos para hacer una pausa, así como el Panteón, donde descansan algunas de las figuras más importantes de la historia de Francia, como Voltaire, Émile Zola, Rousseau o Victor Hugo.



Pero si por algo destaca el Barrio Latino es por su ambiente y su oferta gastronómica. En sus calles, especialmente en los alrededores de la iglesia de Saint-Sulpice, encontrarás numerosos bares, restaurantes y cafeterías donde comer bien y a todos los precios. Es un buen lugar para probar platos clásicos de la gastronomía francesa, como la sopa de cebolla, el ratatouille o una fondue.


Paseo por las orillas del Sena, uno de los planes más agradables de París
Una de las cosas imprescindibles que hacer en París (si o si) es pasear por las orillas del río Sena, especialmente al atardecer, cuando la ciudad empieza a cambiar y se crea un ambiente muy especial. Es un plan sencillo, gratuito y perfecto para una primera visita, ya que permite recorrer algunos de los rincones más bonitos de la capital francesa sin prisas.

Si comienzas el recorrido en la plaza de la Concordia y caminas en dirección a la Torre Eiffel, pasarás por algunos de los puentes más emblemáticos de París, como el Puente de las Almas, el elegante Puente de Alejandro III, el Puente de las Artes o el Pont Neuf, el más antiguo de la ciudad, construido a finales del siglo XVI. Un paseo ideal para disfrutar del ambiente parisino.



Plaza de la Concordia, la plaza más emblemática de París
La Plaza de la Concordia es otro de los lugares más representativos qué ver en París. Situada entre los jardines de las Tullerías y los Campos Elíseos, es la segunda plaza más grande de Francia y un punto clave dentro de cualquier recorrido por la ciudad. Fue construida originalmente con el nombre de plaza Luis XV, donde se erigió una estatua ecuestre del monarca. Sin embargo, durante la Revolución Francesa la estatua fue derribada y fundida, y la plaza se convirtió en un escenario trágico en el que fueron guillotinadas cerca de 1.200 personas, entre ellas María Antonieta y Robespierre, quedando para siempre ligada a uno de los periodos más intensos de la historia de Francia.

La plaza adquirió su aspecto actual a mediados del siglo XIX, cuando se instaló en su centro un obelisco de más de 3.000 años de antigüedad procedente de Luxor, regalo del virrey de Egipto. También destacan las fuentes monumentales, conocidas como la Fuente de los Mares y la Fuente de los Ríos, así como edificios históricos como el Ministerio de la Marina y el Hotel Crillon. Desde la plaza de la Concordia se obtienen buenas vistas de los Campos Elíseos, con el Arco del Triunfo al fondo, y del Museo de Orsay, uno de los museos más importantes de París. Ubicado en una antigua estación de tren, en su interior se conservan obras de artistas como Manet, Van Gogh o Monet, entre muchos otros.
Los Inválidos, el palacio con más historia de París
El Palacio de los Inválidos, cuyo nombre oficial es Hôtel National des Invalides, fue construido en el siglo XVII con el objetivo de servir como residencia para los soldados franceses retirados. Hoy en día es uno de los conjuntos monumentales con más historia qué ver en París y una visita muy recomendable. Los Inválidos son especialmente conocidos por albergar la tumba de Napoleón Bonaparte, situada bajo la gran cúpula dorada, pero el complejo incluye también otros espacios de interés, como el Museo del Ejército y la catedral de Saint-Louis, lo que permite dedicarle varias horas a la visita.

Uno de los mejores puntos desde los que contemplar el conjunto es cruzando el Puente de Alejandro III, inaugurado con motivo de la Exposición Universal de 1900. Este puente, decorado con cuatro grandes pilones rematados por esculturas de caballos de bronce, conecta la orilla del Sena con el Grand y el Petit Palais por un lado y con Los Inválidos por el otro, ofreciendo una de las vistas más bonitas de la zona.
VISITAR DISNEYLAND PARÍS, UN PLAN PERFECTO SI VIAJAS CON NIÑOS
Nuestro imprescindible extra en cualquier viaje a París, especialmente si viajas en familia, es visitar Disneyland París. Es una experiencia que va mucho más allá de un parque de atracciones y que consigue que tanto pequeños como adultos vuelvan a sentirse niños durante un día.
Disneyland París es un lugar donde la magia, los espectáculos y los detalles están presentes en cada rincón, haciendo que la visita sea inolvidable incluso si no eres un gran fan de Disney.


En nuestro caso, fuimos con la idea de “llevar a nuestra peke” pero acabamos disfrutándolo tanto como ella. Por eso, si estás organizando un viaje a París con niños, reservar 2 o 3 días para Disneyland París es uno de esos planes que recordareis durante mucho tiempo.
OS DEJAMOS EL ARTICULO QUE ESCRIBIMOS ESPECIAL SOBRE DISNEYLAND


