Corea del Sur se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos emergentes más atractivos de Asia, especialmente para los viajeros occidentales que buscan una combinación única de tradición, modernidad y paisajes espectaculares. Desde ciudades futuristas como Seúl, con sus rascacielos y neones, hasta antiguos Palacios Imperiales, templos budistas milenarios o mercados callejeros llenos de vida, Corea del Sur ofrece una experiencia que sorprende desde el primer momento. Pero el país va mucho más allá de lo urbano. Si te apasiona la naturaleza, aquí encontrarás islas volcánicas como Jeju, rutas de senderismo, montañas sagradas y Parques Nacionales. Y si lo tuyo es la cultura pop, la cuna del K-pop y los K-dramas es también un auténtico paraíso para los más fanáticos.

IMPRESCINDIBLES QUÉ VER EN COREA DEL SUR

Además, viajar por libre por Corea del Sur es muy sencillo: trenes de alta velocidad, buenas conexiones entre ciudades, una excelente red de transporte público y una gran variedad de alojamientos para todos los presupuestos hacen que moverse por el país sea cómodo, rápido y seguro. ¿Preparado para descubrir qué ver y hacer en Corea del Sur? Aquí te dejamos nuestra selección de lugares imprescindibles que no deberían faltar en tu ruta por este fascinante país asiático.

SEUL, LA ESPECTACULAR CAPITAL DE COREA DEL SUR

Si hay un lugar imprescindible que ver en Corea del Sur, es Seúl. La capital del país es su mayor reclamo turístico y un punto de partida ideal en cualquier ruta por Corea del Sur. Una ciudad vibrante, llena de contrastes, donde tradición y modernidad conviven a cada paso. Rascacielos y luces de neón conviven con templos budistas, palacios imperiales de la dinastía Joseon y barrios históricos como Bukchon Hanok Village, donde es posible alquilar un hanbok (el traje tradicional coreano). También destacan zonas como Ikseon-dong, un barrio lleno de cafeterías con encanto y pequeños restaurantes donde probar algunos de los platos más conocidos de la gastronomía coreana.

A esto se suman los famosos mercados callejeros como Gwangjang o Namdaemun, el auge del K-pop, las tiendas de cosmética coreana, y una oferta de ocio casi inagotable. Seúl lo tiene todo para quienes viajan por primera vez a Corea del Sur. Aunque con 3 o 4 días podrías ver lo más importante, si puedes alargar tu estancia, no te faltarán planes. Y es que visitar Seúl es, sin duda, una de las mejores decisiones en tu viaje por Corea del Sur.

SUWON Y LA FORTALEZA DE HWASONG

La ciudad de Suwon, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es una de las visitas más recomendables que hacer en Corea del Sur. Su cercanía a Seúl (menos de una hora en metro –Línea 1– o autobús) la convierte en una excursión de un día perfecta desde la capital. El principal atractivo de Suwon es la Fortaleza de Hwasong, construida entre 1794 y 1796 por orden del rey Jeongjo, quien, según la leyenda, la mandó levantar para proteger la tumba de su padre. La mejor forma de conocerla es haciendo el recorrido circular completo, una ruta de unos 5 kilómetros que atraviesa sus murallas, con cuatro puertas principales (una en cada punto cardinal), una puerta secreta, bastiones, torres de vigilancia y la famosa Campana de Hyowon.

Además de la fortaleza, merece la pena visitar el Palacio Hwaseong Haenggung, utilizado como residencia temporal por la realeza durante sus visitas a la ciudad, y hoy en día convertido en uno de los principales escenarios de eventos culturales. No te vayas sin pasear por el barrio de Haenggungdong, conocido por su arte urbano y sus murales, ni por Gongbang Street, una calle llena de talleres de artesanía y pequeñas tiendas locales que reflejan el carácter creativo de Suwon.

ZONA DESMILITARIZADA (DMZ), HISTORIA VIVA DE LAS DOS COREAS

Si te interesa la historia reciente y los conflictos del siglo XX, la Zona Desmilitarizada (DMZ) es uno de los lugares más impactantes que visitar en Corea del Sur. Esta franja de unos 250 kilómetros de longitud y 4 kilómetros de ancho fue establecida en 1953 tras la firma del armisticio que puso fin a la Guerra de Corea. A día de hoy, sigue siendo la frontera más militarizada del mundo y un lugar cargado de simbolismo.

La única forma de visitar la DMZ desde Seúl es mediante una excursión organizada de un día, como las que ofrecen plataformas como Civitatis. Durante la visita podrás conocer algunos de los puntos más destacados de este tenso territorio, como la Freedom Road, desde donde verás parte de la artillería utilizada en la guerra, el simbólico Puente de la Unificación, el Museo de la Guerra de Corea, el Túnel de la Unificación (descubierto en los años 70 y que los norcoreanos habrían excavado para un posible ataque) y el Observatorio Dora, desde donde es posible mirar a través de telescopios hacia el enigmático pueblo norcoreano de Kijongdong. Una experiencia que va un poco más allá del turismo y que permite comprender mejor la compleja situación geopolítica de la península coreana.

JEONJU, UN PASEO POR LA COREA MÁS TRADICIONAL

Para descubrir el lado más auténtico y tradicional de Corea del Sur, uno de los lugares imprescindibles es Jeonju, una ciudad ubicada al sur de Seúl famosa por su barrio hanok, uno de los mejor conservados del país. Durante la dinastía Joseon, Jeonju fue considerada la capital espiritual del reino, y hoy en día pasear por su casco antiguo es como hacer un viaje al pasado. El Hanok Village de Jeonju alberga el mayor número de casas tradicionales coreanas, construidas en madera, barro y tejados de teja negra o paja, muchas de las cuales han sido reconvertidas en restaurantes típicos, cafeterías con encanto, pequeñas tiendas de artesanía o alojamientos tradicionales. También es posible visitar palacios y museos que ayudan a entender mejor la vida cotidiana en la Corea histórica.

Eso sí, ten en cuenta que Jeonju es un destino muy popular entre los coreanos, especialmente en fines de semana o días festivos. No es raro ver a muchos de ellos paseando por sus calles vestidos con hanbok, el traje tradicional coreano, lo que hace que la experiencia sea aún más inmersiva, aunque la ciudad esta bastante masificada. No olvides salir del bullicio y acercarte al conocido como barrio de los murales, plagados de coquetas cafeterías, llegar hasta el Santuario de Gyeonggijeon y como no, deleitarte con uno de los platos más famosos de la gastronomía coreana, el bibimpab.

BUSAN, LA CIUDAD PORTUARIA DEL SUR DE COREA

Busan, situada al sur del país, es la segunda ciudad más importante de Corea del Sur tras Seúl. Aunque no es la ciudad más llamativa a nivel arquitectónico, su ubicación entre montañas, playas y acantilados le da un entorno natural privilegiado y la convierte en una parada imprescindible en cualquier ruta por el país.

Te recomendamos dedicarle al menos 2 o 3 días para descubrir algunos de sus puntos más emblemáticos: el Gamcheon Culture Village, con sus coloridas casas en la ladera de la colina y sus famosos murales; el Templo Haedong Yonggungsa, uno de los más espectaculares de Corea por estar frente al mar; la Torre de Busan, con sus vistas panorámicas; y el Jagalchi Market, el mayor mercado de pescado del país, donde probar algunos de los platos más frescos de la gastronomía coreana. Una ciudad llena de contrastes, donde lo tradicional y lo moderno se mezclan con sabor a mar.

GYEONGJU Y SUS FAMOSOS TÚMULOS

La ciudad de Gyeongju, situada a unos 50 kilómetros al norte de Busan, fue uno de los grandes descubrimientos de nuestro viaje por Corea del Sur. Considerada por muchos como un auténtico museo al aire libre, Gyeongju es una parada imprescindible en cualquier ruta por el país. Esta ciudad fue la antigua capital del reino de Silla entre el 57 a.C. y el 955 d.C., lo que la convierte en uno de los destinos históricos más importantes de Corea. Entre sus muchos atractivos destaca el conocido Parque de los Túmulos, donde lo que parecen simples colinas son en realidad las tumbas de los antiguos reyes de Silla.

Además de los túmulos, merece la pena visitar el Palacio Donggung y el Estanque Wolji, el elegante Puente Woljeonggyo, el Observatorio Cheomseongdae —el más antiguo de Asia—, los hanoks tradicionales del barrio de Gyochon y recorrer su animada calle comercial llena de vida local.

EL TEMPLO DE BULGUKSA Y LA GRUTA DE SEOKGURAM

Si estás visitando Gyeongju, uno de los lugares que no puedes perderte es el Templo de Bulguksa, considerado uno de los templos budistas más importantes y venerados de Corea del Sur. Situado a los pies del monte Tohamsan, a unos 30 minutos en autobús desde el centro de Gyeongju, este templo fue construido en el año 751 durante el reinado del rey Gyeongdeok. En 1995 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto a su vecina Gruta de Seokguram. El complejo destaca por albergar siete Tesoros Nacionales de Corea, entre ellos las pagodas Dabotap y Seokgatap, el Puente Cheongun-gyo y varias estatuas de Buda en bronce dorado que siguen siendo objeto de devoción.

Desde Bulguksa, es muy fácil acercarse a la cercana Gruta de Seokguram, otro de los lugares sagrados del budismo en Corea. En ella se encuentra una impresionante estatua de Buda tallada en piedra, que mira al mar desde su posición en lo alto de la montaña.

ISLA DE JEJU, EL PARAÍSO VOLCÁNICO DE COREA DEL SUR

No hay mejor forma de terminar una ruta por Corea del Sur que visitando la Isla de Jeju, la más grande del país, formada tras una erupción volcánica hace más de 100.000 años. Conocida como “el Hawai coreano”, Jeju ha sido declarada una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo gracias a sus paisajes volcánicos, acantilados, cascadas y playas de arena blanca. La mejor forma de recorrerla es alquilando un coche y descubriendo a tu ritmo todos sus rincones: el imponente Monte Hallasan (la montaña más alta del país), la Cueva de lava de Manjanggul, sus espectaculares rutas de trekking, templos junto al mar, pueblos tradicionales y costas escarpadas.

ISLA DE JEJU, EL PARAÍSO VOLCÁNICO DE COREA DEL SUR

Pero Jeju no solo destaca por su entorno natural. Aquí habita una de las comunidades más especiales de Corea: las Haenyeo, mujeres buceadoras que durante generaciones han desafiado el mar en busca de mariscos, un legado reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Un broche de oro imprescindible en tu viaje por el país surcoreano con una experiencia que mezcla naturaleza, cultura y autenticidad.

SABOREAR LA GASTRONOMÍA COREANA, UNA EXPERIENCIA IMPRESCINDIBLE

La gastronomía coreana es uno de los grandes pilares culturales del país y una de las experiencias más auténticas que vivir en un viaje por Corea del Sur. Ya sea en grandes urbes como Seúl o Busan, o en ciudades más pequeñas, es imposible no rendirse ante la variedad de sabores, aromas y texturas de su comida callejera, sus mercados, restaurantes familiares o incluso locales de estrellas Michelin. Comer en Corea es formar parte de su vida diaria. En cualquier rincón podrás probar platos típicos, compartir mesa con locales y disfrutar de una tradición gastronómica milenaria.

El kimchi, su receta más icónica, está presente en casi todos los menús, generalmente servido como acompañamiento. Pero hay mucho más que no puedes perderte: la deliciosa barbacoa coreana, el pollo frito con cerveza, el sabroso bulgogi, los famosos dumplings, el cerdo negro (especialidad en Jeju) o el colorido bibimbap, una mezcla de arroz, verduras, carne y huevo. Y para brindar, nada mejor que un vaso de soju, el licor tradicional coreano. Qué comer en Corea del Sur es una pregunta que se responde con cada bocado. Comer, comer y volver a comer: esa es una de las mejores formas de conocer el país.