La antigua ciudad romana de Pompeya, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, es uno de los restos arqueológicos más impresionantes del mundo y una visita imprescindible que podemos hacer desde la ciudad de Nápoles. Pompeya saltó tristemente a la fama porque en el año 79 d. C. una enorme erupción del cercano monte Vesubio cubrió la ciudad de cenizas y materiales volcánicos (hay datos que hablan de 17 km de profundidad), provocando la muerte de miles de personas y sepultando edificios, calles y viviendas bajo los sedimentos.




- POMPEYA, LA CIUDAD PERDIDA BAJO EL MONTE VESUBIO
- CÓMO LLEGAR A POMPEYA DESDE NÁPOLES Y SORRENTO
- HORARIOS Y MEJOR ÉPOCA PARA VISITAR POMPEYA
- ENTRADAS PARA VISITAR POMPEYA: DONDE COMPRARLAS Y LOS PRECIOS
- CURIOSIDADES DE POMPEYA Y LA ERUPCIÓN DEL VESUBIO
- QUÉ VER Y HACER EN POMPEYA. LOS IMPRESCINDIBLES
- Templo de Apolo
- Foro de Pompeya
- Termas del Foro
- Lupanar de Pompeya
- Termas Stabianas
- Casa del Fauno
- Casa del Poeta Trágico
- Casa de los Vettii
- Casa del Frutteto
- Thermopolium de Vetutius Placidus
- Casa de Menandro
- Casa de Octavius Quartio
- Casa del Efebo
- Villa de los Misterios
- Teatro Grande y Teatro Pequeño
- Anfiteatro de Pompeya
- Huerto de los Fugitivos
- POMPEYA ES UNA VISITA OBLIGATORIA
POMPEYA, LA CIUDAD PERDIDA BAJO EL MONTE VESUBIO
Pompeya, y su vecina Herculano, que sufrió también las consecuencias de la erupción, son hoy auténticos museos al aire libre. Tras permanecer sepultadas durante siglos, sus restos han llegado hasta nuestros días en un estado de conservación excepcional, permitiéndonos descubrir cómo era la vida cotidiana de una ciudad romana hace casi 2.000 años. De hecho, UNESCO considera que Pompeya ofrece una imagen excepcionalmente completa de una ciudad romana y de la vida de sus habitantes en un momento concreto de la historia.
CÓMO LLEGAR A POMPEYA DESDE NÁPOLES Y SORRENTO
Llegar a Pompeya desde Nápoles o Sorrento por libre es bastante sencillo y tenemos varias opciones para hacerlo. Podemos utilizar el tren, el autobús, nuestro propio coche o, si preferimos despreocuparnos de los desplazamientos, contratar una excursión organizada. En nuestro caso, si vais a visitar Pompeya por libre, el tren es la opción que recomendamos, ya que nos permite llegar directamente a las inmediaciones del yacimiento sin tener que preocuparnos por el tráfico o el aparcamiento.
🚆 En tren: Circumvesuviana
Si buscamos llegar a Pompeya en transporte público, la opción más práctica es utilizar la línea de tren Circumvesuviana, que conecta Nápoles con Sorrento y realiza parada junto al Parque Arqueológico.
- Desde Nápoles, podemos tomar el tren en Napoli Garibaldi, en dirección a Sorrento, y bajarnos en la estación Pompei Villa dei Misteri. Desde allí apenas tendremos que caminar para llegar a Porta Marina, una de las principales entradas a los restos arqueológicos. El propio Parque Arqueológico señala esta estación como la conexión con Porta Marina y Piazza Esedra.
- Desde Sorrento, tendremos que tomar igualmente la línea Circumvesuviana, pero en este caso en dirección a Nápoles, y bajarnos en la misma estación, Pompei Villa dei Misteri.
El trayecto desde Nápoles ronda los 40 minutos, aunque la duración puede variar según el día. Actualmente, también existe el Campania Express, un servicio turístico de EAV con trenes climatizados, asistencia a bordo y plazas reservadas, que conecta Nápoles, Herculano, Pompeya y Sorrento. Los billetes de EAV pueden adquirirse en las estaciones, a través de la aplicación GoEAV y, en las líneas habilitadas, mediante Tap&Go con tarjeta contactless.
Consejo: si vais a Pompeya por libre, comprobad los horarios de los trenes el mismo día del viaje. Las frecuencias pueden variar y, especialmente en temporada alta, es habitual que los trenes vayan bastante llenos.🚌 En autobús
Otra opción para llegar a Pompeya desde Nápoles es utilizar el autobús. El Parque Arqueológico confirma conexiones de SITA desde Nápoles y Salerno. Puede ser una alternativa interesante si nos encontramos en determinadas zonas de Nápoles o si nuestro alojamiento está mejor conectado con una parada de autobús. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el tiempo de viaje puede verse afectado por el tráfico de la carretera, especialmente durante los meses de mayor afluencia. Desde Sorrento también existen conexiones por carretera con Pompeya, aunque, personalmente optaríamos por la Circumvesuviana.
🚗 En coche
Otra opción para llegar a Pompeya es alquilar un coche. Desde Nápoles el trayecto es relativamente corto y la ruta es sencilla: debemos tomar la autopista A3 Napoli-Salerno y salir en Pompeii Scavi. Desde Sorrento tendremos que realizar el recorrido en sentido contrario. Sin embargo, antes de elegir esta opción hay que tener en cuenta varios factores, como el tráfico de Nápoles (que es horrible), los peajes y, sobre todo, el aparcamiento. El propio Parque Arqueológico no dispone de un aparcamiento para visitantes, aunque existen aparcamientos municipales y privados de pago en los alrededores.
🚌 Contratando un Tour
Por último, si no queremos preocuparnos por nada, podemos contratar una excursión organizada a Pompeya con guía en español. Es una opción especialmente interesante si queremos conocer la historia de la ciudad y entender mejor todo lo que estamos viendo durante el recorrido. Además, existen excursiones que combinan la visita a Pompeya con otros lugares de la zona, como el Vesubio, Herculano o algunos de los pueblos de la Costa Amalfitana. Os dejamos todas las opciones en ESTE ENLACE.
La opción que recomendamos para visitar Pompeya por libre. Desde Nápoles o Sorrento llega hasta la estación Pompei Villa dei Misteri, junto al yacimiento.
⭐ Nuestra opciónExisten conexiones con Pompeya desde Nápoles y Sorrento. Es una alternativa económica, aunque el tráfico puede hacer que el trayecto sea más largo.
Podéis llegar por la A3 Napoli-Salerno, tomando la salida Pompeii Scavi. Hay aparcamientos de pago en los alrededores.
Una alternativa cómoda si preferís despreocuparos del transporte y visitar las ruinas acompañados de un guía en español.
HORARIOS Y MEJOR ÉPOCA PARA VISITAR POMPEYA
La antigua ciudad de Pompeya se puede visitar durante todo el año, excepto los días 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre.
- El horario de verano, del 1 de abril al 31 de octubre, es de 9:00 a 19:00 horas, siendo la última entrada a las 17:30 horas.
- Durante el horario de invierno, del 1 de noviembre al 31 de marzo, el recinto permanece abierto de 9:00 a 17:00 horas, aunque el último acceso es a las 15:30 horas.
MEJOR ÉPOCA PARA VISITAR POMPEYA
En nuestra opinión, la mejor época para visitar Pompeya es durante los meses de primavera (abril y mayo) y otoño (septiembre y octubre). En estas fechas las temperaturas suelen ser más agradables y, además, normalmente encontraremos menos visitantes que durante los meses de verano. En verano, cuando el calor aprieta, la visita puede hacerse algo pesada, especialmente porque dentro del recinto hay pocas zonas de sombra y los árboles escasean. Teniendo en cuenta que vamos a pasar varias horas caminando entre las ruinas, conviene tenerlo en cuenta a la hora de organizar el viaje. Aun así, durante el recorrido encontraremos fuentes de agua potable y gratuita repartidas por el recinto, además de algunas tiendas donde podemos comprar bebidas y comida.
Consejo: Si viajáis en verano, os recomendamos comenzar la visita a primera hora de la mañana, cuando las temperaturas todavía son más llevaderas y hay menos visitantes. Y, por supuesto, llevad agua, gorra, protección solar y calzado cómodo, ya que vais a caminar bastante.Las calles y calzadas de Pompeya se conservan prácticamente tal y como eran en la época romana. Están formadas principalmente por grandes piedras irregulares, con algunos baches y aceras muy estrechas. Además, los antiguos pasos de peatones están formados por grandes piedras bastante elevadas situadas en mitad de la calzada, por lo que caminar por algunas zonas no siempre resulta sencillo. Por ello, es muy importante llevar calzado cómodo y con buena sujeción, tanto para evitar tropiezos y resbalones como porque vais a caminar mucho durante la visita.
ATENCIÓN: Si tenéis pensado visitar Pompeya con bebés o niños muy pequeños, os desaconsejamos por completo llevar un carrito. Entre las piedras, las calzadas irregulares, los escalones y las estrechas aceras, puede convertirse en un auténtico suplicio. En este caso, mucho mejor optar por el porteo.
ENTRADAS PARA VISITAR POMPEYA: DONDE COMPRARLAS Y LOS PRECIOS
Las entradas para visitar Pompeya se pueden comprar tanto en las taquillas oficiales del Parque Arqueológico, situadas en las entradas de Porta Marina, Piazza Esedra y Piazza Anfiteatro, como online a través de Vivaticket, enlazando desde la web oficial de Pompeya. Nosotros os recomendamos comprar las entradas online con antelación, especialmente si vais en temporada alta (Semana Santa, verano, fines de semana o festivos). De esta manera podemos agilizar el acceso y evitar las colas de las taquillas. Además, actualmente existe un límite diario de 20.000 visitantes, por lo que comprar la entrada previamente es súper recomendable.
Actualmente existen varias modalidades de entrada:
- Pompeii Express – 20 €: permite visitar la ciudad antigua de Pompeya, incluyendo algunos de sus lugares más importantes como el Foro, el Anfiteatro o el Lupanar. Es la opción que elegiríamos si disponemos de poco tiempo y queremos hacer una visita rápida de medio día.
- Pompeii Plus – 25 €: además de la ciudad antigua, incluye el acceso a las villas suburbanas, entre ellas la Villa de los Misterios y la Villa de Diomedes, así como Villa Regina y el Antiquarium de Boscoreale y el servicio de autobús lanzadera.
- Pompeii + otros sitios – 30 €: es un pase válido durante 3 días que incluye Pompeii Plus y permite acceder, una vez a cada lugar, a otros enclaves del Parque Arqueológico como Oplontis, Villa Arianna, Villa San Marco, el Museo Arqueológico de Estabia y Boscoreale, además del servicio de autobús.
Incluye la visita a la ciudad antigua de Pompeya, con lugares como el Foro, el Anfiteatro y el Lupanar. Una buena opción si disponéis de poco tiempo.
Incluye la ciudad antigua y el acceso a las villas suburbanas, como la Villa de los Misterios y la Villa de Diomedes, además del servicio de autobús lanzadera.
Pase válido durante 3 días que incluye Pompeii Plus y permite visitar otros enclaves como Oplontis, Villa Arianna, Villa San Marco, Estabia y Boscoreale.
Los menores de 18 años tienen entrada gratuita. Los ciudadanos de la UE de entre 18 y 25 años pueden acceder con entrada reducida de 2 €.
¿Quién puede entrar gratis en Pompeya?
- Los menores de 18 años tienen entrada gratuita, mientras que los ciudadanos de la Unión Europea de entre 18 y 25 años sin cumplir pueden beneficiarse de la entrada reducida de 2 €. Para obtener estas tarifas es necesario presentar un documento de identidad válido.
- Además, el primer domingo de cada mes la entrada a Pompeya es gratuita dentro de la iniciativa Domenica al Museo. En estos días puede haber una mayor afluencia de visitantes, por lo que conviene tenerlo en cuenta a la hora de planificar la visita.
💡 Nuestro consejo: si vuestra intención es conocer bien las ruinas y tenéis tiempo, nosotros optaríamos por Pompeii Plus (25 €). Si únicamente queréis recorrer los lugares principales y tenéis poco tiempo, Pompeii Express (20 €) puede ser suficiente. Ademas, recordar que los precios y las condiciones para entrar pueden cambiar, así que comprobar la información en la web oficial.
CURIOSIDADES DE POMPEYA Y LA ERUPCIÓN DEL VESUBIO
La erupción del Vesubio y la destrucción de Pompeya han llegado hasta nuestros días gracias, en buena parte, al testimonio de Plinio el Joven, que años después relató los acontecimientos en dos cartas dirigidas a su amigo, el historiador Tácito.
Estas cartas constituyen uno de los testimonios más importantes que tenemos sobre la erupción y permiten reconstruir cómo se vivieron aquellas horas en la bahía de Nápoles.
Plinio el Joven se encontraba en Miseno, en la otra orilla de la bahía de Nápoles, junto a su tío, el famoso naturalista y militar romano Plinio el Viejo, cuando observaron la enorme nube que salía del Vesubio y que, según su descripción, tenía forma de pino.
Plinio el Viejo, que además estaba al mando de la flota romana de Miseno, decidió poner sus barcos rumbo a la zona de Stabiae con la intención de ayudar a las personas que intentaban escapar y, al mismo tiempo, observar de cerca el fenómeno. Su sobrino dejó constancia de aquellos acontecimientos en sus cartas a Tácito.
Una vez en Stabiae, Plinio el Viejo se refugió en casa de su amigo Pomponiano. Durante la noche, la situación empeoró y decidieron intentar ponerse a salvo. Finalmente, Plinio el Viejo murió en Stabiae durante la erupción, mientras intentaba escapar de la zona.
Estas cartas son uno de los relatos más valiosos para entender cómo fue la erupción y qué ocurrió en las ciudades situadas alrededor del Vesubio.
Durante siglos se ha considerado que la erupción del Vesubio que sepultó Pompeya tuvo lugar el 24 de agosto del año 79 d.C., basándose principalmente en algunas versiones de las cartas de Plinio el Joven.
Sin embargo, esta fecha ha sido debatida y diferentes evidencias arqueológicas apuntan a que la erupción tuvo lugar en otoño.
Entre los indicios encontrados en Pompeya hay frutas típicamente otoñales, restos de la vendimia, braseros utilizados para calentar las viviendas, ropa más propia de los meses fríos y otros elementos que no encajan bien con una erupción a finales de agosto.
Pero la prueba que más ha contribuido a cambiar la teoría tradicional fue el descubrimiento de una inscripción escrita a carboncillo en una vivienda de la Regio V.
La inscripción está fechada el 17 de octubre y, al encontrarse en una estancia que estaba siendo reformada cuando tuvo lugar la erupción, demuestra que Pompeya todavía estaba habitada. Por tanto, la erupción tuvo que producirse después del 17 de octubre.
En la época romana, el Vesubio era visto como una montaña fértil, cubierta de vegetación y viñedos, y no existía una conciencia clara del peligro que escondía.
De hecho, no existía la palabra «volcán» en latín, posteriormente se creó el término «volcano» relacionado con Vulcano, el dios romano del fuego. Realmente, cuando comenzó la erupción del año 79 d.C. la población no estaba preparada para enfrentarse y entender un fenómeno de esa magnitud..
Cuando se produjo la erupción del Vesubio, muchos edificios de la ciudad todavía mostraban las consecuencias de aquel fuerte terremoto de años atrás y algunos se encontraban en proceso de reconstrucción.
Aunque una buena parte de sus habitantes huyeron cuando comenzó todo, otros se quedaron allí, pensando que sería un nuevo temblor… y cuando se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo, ya era demasiado tarde.
Durante la primera fase de la erupción, la lluvia de piedra pómez y lapilli que cayó sobre Pompeya fue devastadora, provocando numerosos derrumbes y dejando atrapados bajo los edificios a quienes se habían resguardado.
Posteriormente, las corrientes piroclásticas, formadas por gases, cenizas y fragmentos volcánicos a temperaturas extremas, alcanzaron Pompeya a gran velocidad y resultaron mortales para quienes todavía permanecían allí.
Los estudios del INGV estiman que estas corrientes afectaron a Pompeya durante aproximadamente 10-20 minutos, provocando efectos letales.
La erupción del Vesubio del año 79 d.C. es una erupción de tipo pliniano, un término en honor de Plinio el Joven, quien describió con detalle el fenómeno en sus cartas al historiador Tácito.
Las erupciones plinianas se caracterizan por ser extremadamente explosivas, capaces de generar una enorme columna formada por gases, cenizas, piedra pómez y otros materiales volcánicos, que puede alcanzar muchos kilómetros de altura.
Este tipo de erupciones puede producir además caídas masivas de ceniza y piedra pómez y corrientes piroclásticas, capaces de desplazarse rápidamente por las laderas del volcán y provocar efectos devastadores en las zonas cercanas.
Los muros de Pompeya están repletos de inscripciones y grafitis que nos permiten conocer muchos detalles de la vida cotidiana de sus habitantes.
Encontramos desde declaraciones de amor, poemas e insultos, hasta anuncios comerciales, mensajes personales y propaganda electoral en la que se pedía el voto para determinados candidatos.
Estos textos han permitido a arqueólogos e historiadores conocer cómo hablaban, qué pensaban y cómo era el día a día de personas que vivieron hace casi 2.000 años.
Además del culto a los principales dioses romanos, en Pompeya también tuvieron una gran importancia algunas divinidades de origen oriental.
Entre ellas destacó especialmente Isis, la diosa egipcia, cuyo culto tuvo una notable presencia en la ciudad.
Pompeya contaba con un importante templo dedicado a Isis, el Iseo de Pompeya, situado cerca del Teatro Grande.
El templo estaba relacionado con un culto de carácter mistérico.
Aunque se ha extendido la idea de que la ciudad estaba repleta de burdeles, la realidad parece ser bastante diferente.
El Lupanar de Pompeya es el establecimiento cuya función como lugar destinado a la prostitución está mejor documentada.
El famoso Lupanar, cuyo nombre procede del latín lupa (loba), es uno de los edificios más conocidos de Pompeya.
Cuenta con pequeñas habitaciones y pinturas eróticas que probablemente tenían una función relacionada con los servicios que allí se ofrecían.
Aunque las mujeres no podían votar ni ejercer cargos políticos como los hombres, desempeñaron un papel importante en la vida económica y social de Pompeya.
Algunas estuvieron al frente de negocios y establecimientos comerciales, mientras que otras trabajaron como artesanas o ejercieron profesiones relacionadas con la salud.
Una de las figuras femeninas más destacadas de Pompeya fue Eumaquia, perteneciente a una de las familias más adineradas de la ciudad durante el siglo I d.C.
Su nombre aparece vinculado a diferentes actividades económicas de su familia y Eumaquia llegó a ejercer como sacerdotisa pública. Su nombre ha quedado especialmente ligado al enorme edificio que mandó construir en el Foro de Pompeya, conocido actualmente como Edificio de Eumaquia.
También destaca Julia Félix, que tras los daños provocados por el terremoto del año 62 d.C., convirtió parte de su gran propiedad en un complejo de uso comercial y residencial que incluía unos baños privados abiertos al público, jardines, espacios de servicio y viviendas que podían alquilarse.
QUÉ VER Y HACER EN POMPEYA. LOS IMPRESCINDIBLES
Visitar Pompeya es dejar volar la imaginación mientras recorremos sus calles empedradas, entramos en sus casas y comercios, con decenas de carteles, inscripciones y grafitis, o contemplamos sus impresionantes murales. Es inevitable pensar en cómo sería la vida de sus habitantes antes de la terrible erupción del Vesubio. Para conocer Pompeya necesitamos al menos 4-5 horas, e incluso más si queremos visitar lugares que se encuentran algo más alejados, como la Villa dei Misteri y es que la ciudad era grande, ocupaba una superficie de más de 60 hectáreas, aunque no toda la ciudad ha sido excavada. Sus calles seguían el característico trazado urbanístico romano, con un cardo, que recorría la ciudad de norte a sur, y varios decumanos, que lo hacían de este a oeste. Para ayudaros a preparar vuestra visita y aprovechar bien el tiempo, a continuación os contamos cuáles son, para nosotros, los 10 lugares imprescindibles que ver en Pompeya.

Templo de Apolo
Uno de los primeros lugares que veremos si entramos a Pompeya por Porta Marina es el conocido como Templo de Apolo, uno de los edificios religiosos más antiguos e importantes de la ciudad. Sus orígenes se remontan a época prerromana, con una primera fase que podría situarse entre los siglos VIII y VII a.C. El templo estaba dedicado al dios Apolo (al que se relacionaba con el Dios Sol), una de las principales divinidades del mundo grecorromano, y fue reconstruido y remodelado en diferentes momentos a lo largo de su historia. Actualmente podemos contemplar parte de las columnas, las escalinatas de acceso y una estatua de Apolo, aunque esta última es una réplica. La escultura original se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.


Foro de Pompeya
Otro de los lugares imprescindibles que visitar en Pompeya es su Foro, una gran plaza rectangular que constituía el centro de la vida pública de la ciudad. Estaba rodeado de pórticos, columnas, estatuas y edificios públicos y religiosos, y su pavimento estaba realizado principalmente en travertino. En torno al Foro encontramos algunos de los edificios más importantes de Pompeya, como la Basílica, donde se desarrollaban actividades relacionadas con la administración de justicia, o el Macellum, el mercado de alimentos, que estaba rodeado de columnas y albergaba diferentes puestos donde se vendían productos como carne, pescado o verduras.


También encontramos importantes edificios religiosos, como el Templo de Júpiter o el templo dedicado al emperador Vespasiano. En este espacio se concentraba buena parte de la vida pública, política, cultural y religiosa de Pompeya, por lo que era uno de los lugares más importantes de la ciudad. Además, desde el Foro tendremos unas magníficas vistas del Vesubio, que nos recuerdan en todo momento el protagonista de la historia que terminó destruyendo la ciudad.
Termas del Foro
Otro de los complejos termales que podemos visitar en Pompeya son las Termas del Foro, situadas detrás del Templo de Júpiter. Fueron construidas poco después del establecimiento de la colonia romana en el 80 a.C. y, aunque sufrieron importantes daños durante el terremoto del año 62 d.C., fueron restauradas antes de la erupción del Vesubio. Las termas estaban divididas en dos zonas independientes, una para hombres y otra para mujeres, con accesos separados.



Uno de los elementos más llamativos del complejo es la decoración ddel apodyterium-tepidarium de la zona masculina, donde encontramos numerosos nichos para guardar la ropa y los objetos personales, decorados con figuras masculinas de terracota, conocidas como telamones.
Lupanar de Pompeya
Uno de los lugares más famosos de Pompeya es el Lupanar, el prostíbulo más conocido de la ciudad. Se trata de un pequeño edificio de dos plantas, con varias habitaciones destinadas a diferentes usos. En su interior encontramos varias estancias decoradas con frescos de carácter erótico, además de numerosas inscripciones realizadas en las paredes. Algunas de ellas contienen nombres y referencias relacionadas con las mujeres que trabajaban allí, aunque la interpretación de estos grafitis no permite conocer con certeza todos los detalles sobre las «actividades» que realizaban (por mucho que los guías se lo inventen para dar más morbo a su relato).


Termas Stabianas
Otro de los edificios que no debemos perdernos en Pompeya son las Termas Stabianas, uno de los complejos termales más antiguos y mejor conservados de la ciudad. Sus orígenes se remontan al siglo IV a.C., aunque el conjunto fue ampliado y remodelado en diferentes momentos a lo largo de su historia. Las Termas se organizaban alrededor de un gran patio central porticado, que funcionaba como palestra, y en uno de sus lados encontramos el natatio, una piscina exterior destinada al baño.



Las termas estaban divididas en dos zonas, una para hombres y otra para mujeres. La sección masculina era más grande y contaba con espacios como el apodyterium, utilizado como vestuario, el frigidarium, destinado a los baños fríos, el tepidarium, para los baños de temperatura media, y el caldarium, donde se realizaban los baños calientes. La zona femenina contaba también con apodyterium, tepidarium y caldarium, aunque era más pequeña y tenía una decoración mucho más sencilla.
Casa del Fauno
La llamada Casa del Fauno es uno de los edificios más grandes y lujosos de Pompeya. Ocupa una superficie de unos 3.000 m², prácticamente toda una manzana, y su estructura original se remonta al siglo II a.C. La vivienda cuenta con dos atrios y dos peristilos, alrededor de los cuales se distribuían diferentes estancias, algunas destinadas a recibir invitados y otras reservadas para la familia y el servicio. Ya desde la entrada podemos hacernos una idea de la riqueza de sus propietarios, con un impresionante pavimento decorado con mármoles de diferentes colores y la inscripción HAVE («bienvenido») en el acceso.


Su nombre procede de la famosa estatua de un fauno danzante situada en el centro del impluvium del atrio principal, una pequeña piscina destinada a recoger el agua de lluvia. La estatua que podemos ver actualmente es una copia, ya que el original se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Pero si hay una pieza que ha dado fama mundial a esta casa es el espectacular mosaico de la batalla de Issos, que representa el enfrentamiento entre Alejandro Magno y el rey persa Darío III. El mosaico original, también del siglo II a.C., se encuentra actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, mientras que en la Casa del Fauno podemos contemplar una copia.


Casa del Poeta Trágico
Esta domus romana, construida entre finales del siglo II y comienzos del siglo I a.C., recibe su nombre por el mosaico de los actores, en el que aparece representado un grupo de personajes relacionados con una representación teatral, preparándose entre bastidores. La vivienda cuenta además con numerosos frescos y mosaicos que decoraban sus diferentes estancias y que nos permiten hacernos una idea de la riqueza y el gusto artístico de sus propietarios. Entre todos ellos destaca especialmente el famoso mosaico situado en la entrada de la casa con la inscripción «Cave Canem», que significa «Cuidado con el perro». Junto a la frase aparece representado un perro sujeto con una cadena, en una de las imágenes más conocidas de las casas de Pompeya.


Casa de los Vettii
Este recinto, reabierto al público en enero de 2023 después de casi 20 años cerrado, es uno de los lugares imprescindibles que visitar en Pompeya. Conocida popularmente como la «Capilla Sixtina de Pompeya», la Casa de los Vettii destaca por la extraordinaria riqueza de sus frescos, mosaicos y esculturas. Sus muros están decorados con numerosas escenas, especialmente relacionadas con la mitología, además de representaciones de amorcillos realizando diferentes actividades y otros motivos decorativos.



La domus perteneció a los hermanos Aulus Vettius Restitutus y Aulus Vettius Conviva, dos antiguos esclavos que consiguieron su libertad y posteriormente hicieron fortuna gracias al comercio del vino.
Casa del Frutteto
Esta casa, abierta al público recientemente, es famosa por los frescos que decoran varias de sus estancias, con representaciones de flores, aves exóticas y árboles frutales, que precisamente dieron nombre a la vivienda.

Thermopolium de Vetutius Placidus
Otro de los lugares que no debemos perdernos en Pompeya es el Thermopolium de Vetutius Placidus, un establecimiento donde se vendían comidas y bebidas preparadas para consumir en el propio local o para llevar. Los alimentos y bebidas se almacenaban en grandes tinajas de terracota (dolia) empotradas en el mostrador, desde donde se servían a los clientes. Este tipo de establecimiento era algo parecido a un pequeño bar o local de comida rápida de la época romana.


Además, el Thermopolium estaba decorado con frescos, entre los que destaca una representación del dios Baco, divinidad romana relacionada con el vino, acompañada de otros motivos decorativos.
En Pompeya podemos encontrar numerosos comercios entre los que destacan lavanderías, panaderías como la de Vicolo Storto donde se han encontrado panes carbonizados y grafitis en los que se destaca la calidad del “pan pompeyano” o tabernas de vino que guardaban numerosas vasijas de vinum Vesubio, vino del Vesubio, muy reconocido en la época.Casa de Menandro
Otra de las domus que no pueden faltar en nuestra visita es la Casa de Menandro, una de las viviendas más grandes y mejor conservadas de Pompeya. Recibe su nombre por el retrato del poeta y dramaturgo griego Menandro, que fue encontrado en uno de los pórticos de la vivienda. En ella destaca especialmente su atrio, decorado con frescos en los que se representan escenas de la Ilíada y la Odisea, además de un gran peristilo.


Pero uno de los descubrimientos más sorprendentes se produjo en el sótano de la vivienda, donde los arqueólogos encontraron una caja escondida que contenía un auténtico tesoro de 118 piezas de plata. El conjunto estaba formado principalmente por platos y copas utilizados en los banquetes. Actualmente podemos contemplar este tesoro en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.
Casa de Octavius Quartio
Una de las calles que no debemos perdernos durante nuestra visita a Pompeya es la Via dell’Abbondanza, una de las principales vías de la ciudad. Al recorrerla todavía podemos observar las huellas que dejaron los carros sobre las grandes losas de piedra y los característicos pasos de peatones romanos, formados por una hilera de piedras elevadas que permitían cruzar la calle sin tener que pisar la calzada. En esta misma calle encontramos la Casa de Octavius Quartio, una vivienda que destaca especialmente por sus amplios jardines, organizados alrededor de un largo canal de agua, y por los frescos y elementos decorativos que todavía conserva.


Junto a ella se encuentra la Casa della Venere in Conchiglia, llamada así por el espectacular fresco de Venus, la diosa romana del amor y la belleza, representada sobre una gran concha marina en un jardín.
Casa del Efebo
Se trata de una de las casas más grandes de Pompeya y, en realidad, es el resultado de la unión de tres viviendas, cada una con su propia entrada y situadas a diferentes niveles, que fueron integrándose hasta formar un único complejo organizado alrededor de un amplio jardín. La vivienda destaca por ese gran jardín, donde encontramos un espectacular Triclinium de verano, un comedor al aire libre diseñado para celebrar banquetes durante los meses de calor.

Villa de los Misterios
Situada fuera de las murallas de la antigua Pompeya, cerca de la Puerta de Herculano, encontramos la Villa de los Misterios, una de las villas mejor conservadas de la ciudad. Su ubicación, algo más alejada del centro urbano, contribuyó a que sufriera menos daños durante la erupción del Vesubio y permitió conservar buena parte de su decoración. En su interior destacan los impresionantes frescos, entre los que sobresalen los de la conocida como Sala de los Misterios. En sus paredes se representa una compleja escena relacionada, según la interpretación más extendida, con la iniciación de una mujer en los misterios de Dioniso, dios relacionado con el vino y las celebraciones.

Muchos de estos personajes aparecen representados a tamaño casi real sobre un intenso fondo rojo, un color que hoy conocemos como rojo pompeyano y que se ha convertido en uno de los elementos más característicos de la pintura romana conservada en Pompeya. La Villa de los Misterios se encuentra algo alejada de las zonas más céntricas del yacimiento, pero merece mucho la pena acercarse hasta ella, especialmente si disponemos de tiempo suficiente para visitar Pompeya con calma y recordar que la visita a esta villa esta incluida en la entrada Pompeii Plus y Pompeii 3 días.
Teatro Grande y Teatro Pequeño
Pompeya contaba con dos teatros, el Teatro Grande y el Teatro Pequeño u Odeón, ambos destinados a diferentes tipos de espectáculos y actividades culturales.
- El Teatro Grande fue construido en el siglo II a.C., aunque posteriormente sufrió diferentes reformas y ampliaciones. Tenía capacidad para unas 5.000 personas, que se distribuían en diferentes sectores de las gradas siguiendo la organización social de la época. En él se representaban principalmente comedias y tragedias, convirtiéndose en uno de los principales espacios de ocio de la ciudad. Como curiosidad, el Teatro Grande fue el primer edificio de Pompeya que se excavó por completo. Además, su tradición teatral continúa hasta nuestros días, ya que durante los meses de verano se siguen celebrando representaciones y espectáculos en este impresionante escenario romano.
- Por su parte, el Teatro Pequeño, conocido también como Odeón, tenía capacidad para unas 1.000 personas. Su diseño favorecía una mejor acústica, por lo que estaba especialmente destinado a espectáculos musicales y representaciones poéticas. A diferencia del Teatro Grande, contaba con una cubierta de madera que protegía el recinto y permitía utilizarlo independientemente de las condiciones meteorológicas.


Anfiteatro de Pompeya
El Anfiteatro de Pompeya fue construido en el año 70 a.C. y está considerado el anfiteatro romano de piedra más antiguo del mundo. Tenía capacidad para unas 20.000 personas, que acudían para disfrutar de espectáculos como las luchas de gladiadores y los combates contra animales salvajes…

Su construcción se realizó aprovechando en parte la pendiente natural del terreno, lo que permitió crear las gradas alrededor de la arena. El edificio contaba además con diferentes accesos que facilitaban la entrada y salida de los espectadores. Junto al anfiteatro encontramos la Palestra Grande, un amplio espacio destinado a la práctica de ejercicio físico y al entrenamiento. En la actualidad, en esta zona podemos contemplar una exposición de objetos y utensilios de la vida cotidiana.
Huerto de los Fugitivos
Uno de los lugares que más nos puede sobrecoger durante la visita a Pompeya es el llamado Huerto de los Fugitivos (Orto dei Fuggiaschi), situado en una antigua zona de cultivo de la ciudad. En este espacio se encontraron los moldes de 13 personas, entre adultos y niños, que no consiguieron escapar de la erupción del Vesubio. Los restos corresponden a personas que intentaban huir hacia la zona de la Puerta Nocera cuando fueron alcanzadas por la erupción.



Los moldes se realizaron vertiendo yeso en las cavidades que habían dejado los cuerpos bajo las capas de ceniza y material volcánico. Al retirar cuidadosamente el material que los cubría, fue posible reproducir la forma de los cuerpos y conservar incluso detalles de la ropa y las posturas que tenían en aquellos últimos momentos.
POMPEYA ES UNA VISITA OBLIGATORIA
Visitar Pompeya es mucho más que «ver ruinas». Caminar por sus calles, entrar en sus casas, contemplar los frescos y mosaicos o descubrir sus comercios y edificios públicos de hace 2.000 años es… increíble y solo se puede hacer aquí (con el permiso de Herculano). Pompeya es uno de esos lugares que, incluso después de haber recorrido muchos yacimientos arqueológicos, impacta de una forma muy especial, si lo piensas… podemos caminar por las mismas calles por las que lo hicieron sus habitantes antes de la erupción del Vesubio.



