Kakku y sus cientos de pagodas serian nuestra próxima parada antes de volver a Yangon, así que tocaba de nuevo madrugón, ya que íbamos a ir con el tiempo muy justo. El día anterior creíamos haber reservado transporte para los 9 que nos llevara de Inle a Kakku y de allí al aeropuerto de Heho y digo creíamos porque la agencia con la que reservamos no lo creyó de la misma forma y cuando llegamos al puesto Inle Lake Tourims el precio que nos dieron era mucho más alto del acordado, exactamente el triple (de 80$ a los 240$ que pedían ahora). El cabreo por nuestra parte fue monumental y decidimos buscar otra forma de hacer el recorrido, pero era el día de año nuevo y los precios que nos daban en todos lugares eran incluso superiores, así que volvimos al punto inicial y tras negociar, regatear y hasta puede que llorar pagamos 120$, realmente un buen precio teniendo en cuenta los kilómetros y el día que era.

Kakku, el bosque de pagodas

Con cierto retraso partimos dirección Kakku y, no nos engañemos, el viaje se hace largo, son 3 horas y media para 100km. La primera parada se realiza en Taunggyi (capital administrativa del estado de Shan) allí paramos en Golden Island Cottages  para contratar y recoger a nuestro guía (de la etnia Pa-o). La única forma que hay para entrar a Kakku es acompañado de un guía local. Allí se paga tanto la entrada de 3$ por persona como los 5$ por el propio guía. Continuamos camino a Kakku, la carretera se hacía peor por momentos pero aun así es un precioso camino que transcurre por muchas aldeas de la etnia Pa-o, zonas rurales muy poco transitadas por turistas. Realmente Kakku sale de todos los circuitos por su lejanía, pero recomendamos ir a verlo porque es uno de los lugares más especiales de Myanmar. Al llegar nos dimos cuenta de la gran cantidad de turistas locales que había y la devoción que sienten por este lugar pero éramos los únicos extranjeros hasta el punto de que nos pedían hacerse fotos con nosotros.

Kakku, el bosque de pagodas de Myanmar

Las 2400 stupas ordenadas en filas que forman Kakku componen una imagen simplemente sobrecogedora, tanto por esa composición como por el sonido de las miles de campanillas, situadas en el pico de estas, que no paran de sonar en una interminable melodía de rezo y devoción.

Kakku, el bosque de pagodas de Myanmar Kakku, el bosque de pagodas de Myanmar Kakku, el bosque de pagodas de Myanmar

Se pueden observar stupas de muchos estilos, algunas están restauradas y otras son más modernas, hay  muy simples mientras que la mayoría se cubren de gran cantidad de tallas en estuco de deidades y criaturas míticas. El color y tamaño también varía. La mejor experiencia…perderse por el campo de stupas y fotografiar cada rincón. Al final del enorme pasillo se encuentra un monasterio estilo Shan con cientos de imágenes de Buda. Cuenta la leyenda que este “bosque” de stupas lo construyeron mojes budistas del emperador indio Ashoka en el siglo III a.C.

Una recomendación antes de partir de Kakku, justo a la derecha, nada más entrar, hay un pequeño estanque donde se ven reflejadas en el agua las filas eternas de stupas, hacer una fotografía allí es para obligatoria.

Kakku, el bosque de pagodas de Myanmar

De vuelta a la Vanette y ya camino a el Aeropuerto de Heho. Desde allí son unas 4 horas. Se trata de un pequeñísimo aeródromo, probablemente el más diminuto y con menos infraestructura de todos los que hemos estado con una única pista de tierra de la que salen aviones de hélices. Nosotros volamos con la compañía  Golden Myanmar Airlines . El trayecto Inle — Yangon se puede hacer perfectamente en Bus o Vanette, pero al ser Año Nuevo solo nos quedo esta opción. Compramos el Billete en Bagan en un puesto en la calle Thi Ri Pyitsaya 4 (la de los restaurantes), el precio por billete fue de unos 80€. El viaje fue de lo más agradable.