Amanece a las 07:00h en Myanmar y ya hemos desayunado. Nuestra idea es visitar Mingun y usar el tiempo que sobre, antes de salir hacia Bagan, para ver lo más importante de Mandalay. Para ir a Mingun sale a diario un barco a las 09:30h desde el embarcadero Mayan Chan de Mandalay y vuelve a las 13:00h, pero el mismo conductor que nos llevo ayer a ver Inwa nos ofreció el barco de un amigo suyo por el mismo precio que habíamos visto (5000MMK por persona) y con la posibilidad de volver a la hora que quisiéramos. Además también nos llevaría al embarcadero (incluido en el precio), así que aceptamos (tuvimos un barco enorme para nosotros solos).

Mingun Paya, Mandalay Barco que lleva a Mingun Camino a Mingun

Mingun Paya, el templo inacabado

El trayecto, de unos 45 minutos, se realiza a través del rio Ayeryarwady, a la derecha se puede ver la colina de Sagaing (que visitamos ayer), lo único malo del viaje es el calor, en ocasiones realmente sofocante (y eran las 09:00 de la mañana).  La entrada al complejo de Mingun cuesta 3000MMK. Su construcción más importante es la Mingun Paya que se puede ver desde el barco haciéndose mas y mas imponente.

Mingun Paya, el templo inacabado

Esta pagoda hubiera sido la más grande del mundo si no se hubieran interrumpido sus obras en el año 1819 tras la muerte del Rey Bodawpaya, que pretendía que fuera una stupa de 150 metros de altura y 210 metros de ancho lo que rivalizaría con las pirámides de Egipto. Actualmente el monumento se encuentra tal y como se dejó incompleto en el siglo XIX, finalizado en una tercera parte con 50 metros de altura y 72 metros de ancho. Aunque incompleta, la estupa Mingun Pahtodawgyi tiene el record mundial de ser la mayor pila de ladrillos del mundo. Lamentablemente se vio muy afectada por el terremoto de 1838 y por el de 2012, así que hoy es imposible subir a lo alto por motivos claros de seguridad. Pero si se puede subir por un lateral a una de las esquinas más altas de la misma. Esto es toda una aventura según a la hora en que se ascienda ya que se debe realizar descalzo y el suelo realmente arde. Hoy en día es más un monumento que un templo, pero si hay una pequeña capilla en su interior.

Vistas desde Mingun Paya

Tras abrasarnos los pies en el intento de subir hasta la parte visitable de la Mingun Paya decidimos descansar un poco en los puestos que hay en la entrada, allí se puede encontrar de casi todo… los típicos y horribles suvenires, algo de comida, bebidas frías, etc.

Continuamos el camino y nos tropezamos con la campana de Mingun. El Rey Bodawpaya había  imaginado su gigante stupa con una campana en lo más alto igual de enorme. Así que encargo la construcción de la campana de Mingun, que duro 2 años, se realizo en bronce, mide 3.7 metros de altura, pesa 90 toneladas y se trata de la mayor campaña del mundo en funcionamiento y la segunda más grande, (aunque la campana de Kremlin de Moscu es más grande, no computa para el record debido a que está rajada y no es operativa).

La campana de Mingun Mingun Paya La campana de Mingun

Continuando por el mismo camino se puede visitar otra pagoda, la Hsinbyume Paya, una stupa muy singular, construida seguramente con materiales robados de la Mingun Paya en 1816, tiene siete terrazas onduladas que representan las siete cadenas montañosas del monte Meru (montaña de la mitología budista considerada sagrada también en otras culturas). La pagoda Hsinbyume fue construida en memoria de la princesa Hsinbyume que murió dando a luz a su hijo muy cerca del lugar donde se alza actualmente. Hoy se puede subir a lo alto y observar la vista general de la zona con la stupa inacabada al fondo.

El palacio Real de Mandalay

Nos despedimos de Mingun y volvimos en nuestro barco hacia Mandalay con un calor cada vez más intenso, ni siquiera la brisa del rio aliviaba el sofoco de las 12:00 del medio día. Nuestro autobús sale dirección Bagan a las 17:00h, así que disponemos de unas horas para visitar el Palacio Real de Mandalay.

Palacio Real de Mandalay, Myanmar

Al llegar a la única puerta por la que pueden acceder los turistas (puerta este de la fortaleza) observamos casi horrorizados la distancia que hay desde allí hasta el complejo monumental, unos 1500 metros que se multiplican por los más de  43º grados que nos caen encima. Menos mal que se pueden alquilar unas bicicletas en la entrada (1000MMK). El ticket para visitar el Palacio está incluido en la entrada combinada de Mandalay Zona Arqueológica (la misma que para ver Inwa) (10000MMK).

El camino en bici es muy agradecido y rápidamente  nos encontramos en la puerta del primero de los más de 40 edificios de madera que reproducen los originales de 1850. Se puede observar la vista general de todo el complejo desde lo alto de la torre de vigilancia (a la derecha del edificio principal). Desde allí lo que más llama la atención es la estructura piramidal que hay encima de la sala del trono, adornada con múltiples detalles en oro. Es en esta sala donde se expone una colección de objetos de la realeza, pero realmente lo más interesante del palacio es la arquitectura, estando la mayoría de los edificios vacios por dentro o solo con lugareños echando alguna cabezada por el suelo de los mismos. A la entrada hay unos cuantos puestos de bebida y comida, llama la atención el cómo preparan el zumo o jugo de caña de azúcar (yae kyan) que es obtenido machacando la caña pelada en un molino que es operado manualmente. Se sirve frío, y a veces con otros ingredientes como el  limón.

Palacio Real de Mandalay, Myanmar Palacio Real de Mandalay, Myanmar Palacio Real de Mandalay, Myanmar

Ya, sin casi tiempo, nos vamos de vuelta al Hotel a recoger las mochilas y poner rumbo a Bagan. Nuestro bus (empresa Ok-Bus, 7000MMK por persona) dirección Bagan sale a las 17:00h desde la “OK-bus gate” en la “25th street, between 86th & 87th” de Mandalay, con esa dirección tan americana y peregrina  acordamos con el conductor de estos dos días un precio por llevarnos hasta allí (15000MMK en total),  el “Ok-Bus” llego 1 hora y media tarde. El viaje de unos 180km de distancia se desarrolla en unas interminables 6 horas, eso sí, con 30 minutos para descansar las entumecidas piernas. Fue en ese descanso donde vimos por primera vez unos de los manjares de Myanmar y una de las comidas que más nos han impactado de todos los sitios del mundo, murciélagos fritos.



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