Sobre las 05:00h, ya amaneciendo, llegamos a Mandalay, el autobús nos dejo en la estación central. Allí cogimos dos tuck-tuck (6500KKM, unos 5€) hasta  el Hotel que teníamos reservado, el Diamonds Inn Hotel, el precio para una noche por 3 dobles y una triple fueron 99$, está situado en una céntrica calle y a pocos minutos de la estación, así que realmente no merece la pena pagar por el tuck-tuck, pero medio dormidos y desorientados nos pareció la mejor opción. Nada más llegar y aunque la hora de check-in era las 14:00h nos dieron las habitaciones y gracias a ello pudimos descansar un poco antes de comenzar el día.

Mandalay es una ciudad llena de tráfico, ajetreada y bulliciosa, al llegar es posible que nos decepcione y por ello, muchos de los viajeros la usan casi exclusivamente como base desde la que hacer excursiones, pero si bien es cierto, que el centro está lleno de edificios anodinos y demasiados coches, debajo de todo eso se esconde una ciudad joven, capital de la cultura de Myanmar, con barrios artesanales y templos maravillosos, como la Pagoda Sandamuni, que nos hacen olvidar el resto. Merece la pena dedicarle al menos unas horas para perderse por sus calles, visitar su palacio, descansar en alguno de sus bares o caminar por sus enormes mercados.

Sandamuni Pagoda, Mandalay

Sobre las 08:00h nos pusimos en marcha, en la misma puerta del Hotel negociamos una Vanette con chofer para todo el día con esta ruta: MandalaySagaingInwa (Ava) — Amarapura (Puente U-Bein) — Mandalay. Nos costó (tras mucho regatear) 40.000MMK (unos 30€) para los 9. El calor en Mandalay es sofocante en esta época del año, superando los 43º y si a ello sumamos 10 personas dentro de una Vanette sin aire acondicionado y en un atasco… se puede imaginar que los 45 minutos que tardamos en llegar a  Sagaing se hicieron eternos.

Sagaing, la colina de las mil pagodas de Myanmar

Sagaing no tiene ninguna pagoda imprescindible, no hay nada en particular que sea tan especial como su conjunto, lo maravilloso es  poder subir y bajar por sus escaleras de templo en templo, atravesando monasterios y dejarse impresionar en los miradores donde se aprecian, entre  las copas de los arboles, las decenas de pagodas a lo largo de 2,5km de colina.

Sagaing, la colina de las mil pagodas de Myanmar

Entre todas las stupas y pagodas la más relevante es la Pon Nya Shin Paya, es la primera que se puede visitar si se entra por las escaleras del León. La leyenda cuenta que la construyo un ministro del rey en una sola noche tras  encontrar la fuerza en una reliquia de Buda escondida en una caja de betel. También cabe destacar la Umin Thounzeh (que significa 30 cuevas) famosa por su construcción en media luna llena de Budas.

Sagaing, la colina de las mil pagodas de Myanmar Pon Nya Shin Paya, Sagaing, Myanmar Pon Nya Shin Paya, Sagaing, Myanmar

Inwa, la antigua capital birmana en ruinas

Continuamos el viaje dejando atrás Sagaing dirección Inwa. Nuestro conductor nos dejo a las orillas del rio desde donde hay que coger una barca para cruzar al otro lado, el trayecto es de unos 15 minutos. El ticket para visitar Inwa está incluido en la entrada combinada de Mandalay Zona Arqueológica (10000MMK) y se puede hacer en carro o en bicicleta, nosotros optamos por el carro debido a los más de 40º que teníamos en ese momento. El precio por cada uno fue de 5000MMK es un precio fijo sobre el que no hay regateo posible, incluye la visita a todos los puntos de interés durante dos horas.

Inwa, Myanmar Inwa, Myanmar

Qué ver en Inwa

Inwa es un remoto lugar, rural, con campos de plataneros (increíblemente fue capital durante 350 años) con muchos templos, algunos en ruinas, stupas esparcidas y monasterios pero realmente de allí nos llevamos otra cosa, su gente y no vamos a nombrar a los vendedores de souvenirs que siguieron incansablemente nuestro carruaje. Solo mencionaremos a los niños con los que estuvimos jugando al escondite entre las ruinas de una milenaria pagoda, a los profesores y alumnos de una excursión con los que compartimos buena parte del día, muchas fotografías y risas, a dos chavales que nos retaron a comer guindillas… Inwa es toda esa gente.

Inwa, Myanmar Inwa, Myanmar

La primera parada nos llevo a un conjunto de antiguas estupas de ladrillo (Yedanasimi paya) con varias imágenes de budas sedantes.

Yedanasimi paya, Inwa Yedanasimi paya, Inwa Yedanasimi paya, Inwa

Pero si hay una construcción que sobresalga entre las demás, es el monasterio de madera de teca Bagaya Kyaung que es posiblemente el punto de interés arquitectónico más importante de Inwa. 267 columnas de 18 metros de alto y 3 de diámetro dejan en el centro una sala de oración adornada por grabados. La actividad del monasterio no para aun siendo lo más visitado, con un poco de suerte se puede ver el transcurso de alguna clase.

Monasterio de madera de teca Bagaya Kyaung, Inwa Monasterio de madera de teca Bagaya Kyaung, Inwa Monasterio de madera de teca Bagaya Kyaung, Inwa

El monasterio real Ok Kyaung de grandes dimensiones, es de los pocos templos aun en pie del periodo de Ava, y unos de los lugares que nos dejaron mayor numero de fotografías únicas.

Monasterio real Ok Kyaung, Inwa

Nos entretuvimos bastante entre los muros del templo jugando con los niños pero nuestro conductor tenía prisa porque finalizáramos la visita, así que pusimos rumbo al embarcadero pudiendo contemplar la famosa torre de vigilancia, único monumento que queda en pie de lo que en su tiempo fue un palacio real y que destruyo el terremoto del año 1838.

Torre de vigilancia, Inwa

Amarapura, atardecer en el puente U-Bein

Tras la visita de Inwa (Ava) volvimos a nuestra Vanette y pusimos dirección al último punto de hoy, uno de los más esperados del viaje, Amarapura y el puente U-Bein. Es el puente de madera de teca más largo del mundo y una de las estampas más representativas de Myanmar.

Puente U-Bein, Amarapura Puente U-Bein, Amarapura Puente U-Bein, Amarapura

Amarapura es hoy en día un barrio periférico de Mandalay (está a solo 11km) y es conocido por sus mercados de artesanía. Pero si por algo destaca realmente es por el puente U-Bein, que cruza el lago Taungthaman de lado a lado. El puente tiene una longitud de 1300 metros y atravesarlo mientras te  cruzas con vecinos, agricultores, monjes…  es toda una experiencia. En la época seca (en la que nosotros lo visitamos) el puente cruza zonas de huertos y solo en el centro está el agua del lago. La mejor hora para visitarlo es el atardecer, estuvimos esperando mientras este llegaba tomando una cerveza y paseando entre  puestos de comida.

Puente U-Bein, Amarapura

De vuelta  al Hotel, una  ducha y a cenar. La oferta gastronómica de Mandalay es inmensa, y no van faltar los típicos noodles de pollo, pero para los más atrevidos se puede probar suerte y buscar algún puesto que tenga pe yit (grillos y saltamontes fritos).



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