Tras casi 16 horas de vuelo que incluían una pequeña escala en Roma llegamos sobre las 6 de la mañana al Aeropuerto Internacional de Colombo. Las gestiones para pasar la aduana fueron rápidas, ya que es posible gestionar el visado “on arrival” para estancias menores a 30 días. Antes de salir habíamos reservado la primera noche en el hotel Milano Tourist Rest de Anuradhapura por 3100 Rs la noche en habitación doble con aire acondicionado, también gestionamos con ellos que vinieran a buscarnos al aeropuerto (por unas 3500Rs mas por persona) para ir directamente a conocer la más antigua de las ciudades que componen el Triangulo Cultural de Sri Lanka.

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EL TRIANGULO CULTURAL DE SRI LANKA

Anuradhapura, la primera capital de Sri Lanka

Nada más llegar al hotel dejamos las maletas y nos dirigimos a las ruinas de la antigua ciudad de Anuradhapura, la visita puede llevar unas 4 o 5 horas debido a sus dimensiones (se extiende por 40 km2). Es necesario recorrerla bien con un tuck tuck o como en nuestro caso, con la vanet del hotel (8000 Rs para los ocho, incluyendo la posterior visita a Mihintale). Paramos en la taquilla para pagar los aproximadamente 25$ que cuesta la entrada.

Anuradhapura forma parte del llamado Triangulo Cultural de Sri Lanka y es uno de los ocho lugares declarado Patrimonio de la Humanidad con los que cuenta la isla. Fue la capital del reino cingalés entre los siglos IV a.c. y XI de nuestra era. Aunque su origen como ciudad se remonta a la primera planificación ejecutada por el rey Pandukabhaya (437-367 a.c.) no fue hasta el año 387 a.c. cuando se proclamo capital y hasta el reinado de Devanampiya Tissa (247 a.c.) cuando alcanzó gran importancia con la llegada del Budismo a la isla desde la India, mandándose construir las primeras murallas y los grandes edificios que hoy podemos visitar.

Iniciamos la visita atravesando el recinto rodeado de estanques y lagunas artificiales hasta llegar al Sri Maha Bodhi, la higuera crecida a partir de un esqueje del árbol bajo el cual Buda encontró la iluminación. Al menos una vez en la vida es necesario rezar debajo de la misma, por lo que siempre hay una larga lista de feligreses recorriendo el camino cubierto de banderas que llevan al árbol de la iluminación.

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Otro de los centros de peregrinación es la Dagoba Ruvanvelisaya, de un intenso color blanco fue construida en el siglo II a.c y tiene 55 metros de alto. Destaca por estar rodeada de un muro con cientos de figuras de elefantes y posee varias imágenes de Buda. La visita a todos los lugares sagrados de Sri Lanka ha de hacerse siempre descalzo, algo a lo que hay que acostumbrarse a pesar de los casi 40º del suelo.

Anuradhapura, la primera capital de Sri Lanka Anuradhapura, la primera capital de Sri Lanka

En tiempos del Rey Tissa, en el siglo III a.c. se construyo la que se dice que es la más antigua de las dagobas del país, la Thuparama Dagoba. Su figura acampanada y pintada de blanco tras la restauración en 1840 está rodeada de columnas circulares y se cuenta que en su interior tiene la clavícula de Buda. Además de la belleza de las ruinas lo mejor es pararse y observar la gran cantidad de fieles que se acercan hasta ella portando ofrendas de flores y comida, creando un aurea de misticismo y espiritualidad.

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Continuamos por la Abhayagiri Dagoba, de 75 metros de alto y en la que destacan las Piedras de la Luna de sus entradas este y oeste y que esta junto a los restos del Palacio de Mahasena.

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Protegida por un tejadillo metálico encontramos  el Buda Samadhi, imagen construida en el siglo IV en piedra y que representa a Buda en postura de meditación. Algo que hay que tener en cuenta a la hora de fotografiar cualquier imagen del Maestro, es que no es hay que darle nunca la espalda, de lado si es posible.

Otra de las dagobas más representativas es la Jetavanarama, fue construida en el siglo III a.c. en la actualidad mide 75 metros de alto aunque se piensa que en su origen supero los 120 metros, estuvo cubierta durante siglos por la vegetación por lo que se pensaba que era una colina. Su exterior es de color ocre, lo que la diferencia de la mayoría de las pagodas encaladas de la zona. Cuenta en su exterior con dos piscinas artificiales, Kuttam Pokuna, que sirvieron de baños para los monjes.

Jetavanarama, Anuradhapura, Sri Lanka Jetavanarama, Anuradhapura, Sri Lanka Jetavanarama, Anuradhapura, Sri Lanka

Fuera ya del recinto, y pagando un extra de 200 Rs, podemos visitar el Isurumunya Vihara, construido durante el reinado de Devanampiya Tissa, escavado en la roca y que cuenta con preciosas tallas de piedra entre las que destaca un elefante que esparce agua por la trompa y una imagen de Buda tumbado con la cabeza apoyada en una almohada de loto.

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Mihintale, las ruinas olvidadas de Sri Lanka

A escasos 12 km al este de Anuradhapura, encontramos otras ruinas que pasan desapercibidas para muchos de los viajeros pero que sin duda os recomendamos especialmente por sus vistas: Mihintale.

Mihintale, las ruinas olvidadas de Sri Lanka.

Su historia se remonta al año 247 a.c. cuando el rey Devanampiya Tissa se reunió con Mahinda enviado por su padre desde la India para propagar el budismo. Situada en una colina, pagamos la entrada 500Rs y nos dispusimos a subir los 1840 escalones hasta la cima.  En la base podemos ver las ruinas de un antiguo hospital para después ascender hasta un nivel intermedio ocupado por las ruinas de un antiguo monasterio con una dagoba de planta cuadrangular. Ya en la llanura superior encontramos la Kantaka Chetiya y lo que sería la antigua cámara de las reliquias, el comedor donde los monjes alimentaban a los peregrinos, y el salón de las asambleas.

Mihintale, las ruinas olvidadas de Sri Lanka

Desde aquí se puede ver por un lado la Ambasthale Dagoba, en la cima y frente a la cual hay una figura de un Buda sentado y por el otro, al  que se accede agarrado a una barandilla en ocasiones resbaladizas,  el Aradhana Gala, con unas vistas increíbles a la llanura de Anuradhapura.

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Estaba atardeciendo cuando regresamos al hotel, el día había sido intenso por lo que decimos salir pronto a cenar.

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