De todos los Parques Nacionales del Norte de Tanzania el P. N. del Lago Manyara es, sin duda, el menos visitado, lo cual es por sí una ventaja. Se trata de una reserva natural que muchos viajeros pasan de largo, centrándose en otros lugares como Ngorongoro, Tarangire o Serengueti, pero que, a pesar de tener una densidad de animales menor que los anteriores, creemos que es un buen complemento qué ver en esta zona del país y dedicarle,  al menos medio día, es una buena idea para disfrutar de otro hábitat diferente.

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El Parque Nacional del lago Manyara recibe su nombre del propio lago que en lengua masai, “emanyara”, hace referencia a la planta Euphorbia Turucalli, la cual, gracias a su resistencia era usada para construir el cerco en el que se guardaba el ganado. Se trata de un lago endorreico, salino y poco profundo que se formó hace más de dos millones de años y tiene una superficie de 231 km2. Gracias a la enorme diversidad animal y vegetal que encontramos en sus orillas ha sido declaro, además de Parque Nacional, Reserva de la Biosfera en 1891.

Cómo visitar el P. N. del Lago Manyara, datos prácticos

El Parque Nacional del Lago Manyara, es con sus 325 km2, el más pequeño de toda Tanzania y se encuentra ubicado en la ruta hacia el Ngorongoro y Serengueti. Como hemos comentado en otros artículos sobre nuestra ruta por los Parques Nacionales del norte de Tanzania decidimos crear un viaje a medida, asesorados por la empresa local Mi viaje expedición, que nos proporcionó el vehículo con conductor, los alojamientos y la comida en las reservas. Sin duda recomendamos sus servicios (hablar con ellos y decirles que sois lectores de Airenomada y os haran un buen descuento)

Cuál es la mejor época para visitar el Parque Nacional del Lago Manyara

Cualquier época del año es buena para visitar Tanzania y el lago Manyara no es una excepción ya que las temperaturas se mantienen prácticamente constantes durante todo pero en este Parque Nacional tenemos que tener en cuenta la temporada de lluvia en la que puede haber caminos cortados y anegados por el agua. La temporada seca va de junio a octubre y durante esta tendremos la posibilidad de ver muchos más animales ya que la altura de la vegetación es menor y los animales están muy cerca de las fuentes de agua. Si buscamos observar aves, en Manyara viven unas 350 especies diferentes y, sin duda, lo mejor es hacerlo en temporada húmeda (de abril a junio).

Cómo llegar al Parque Nacional del Lago Manyara

La entrada al Parque Nacional del Lago Manyara está situada a unos 125km de Arusha, conocida como “la capital de los safaris” por su proximidad a los grandes parques y ser el punto más próximo con aeropuerto internacional. El recorrido se hace en unas dos horas y media por una carretera en buenas condiciones.

Cuánto cuesta entrar en P.N. del Lago Manyara, preparando el safari

Los precios de los parques nacionales del norte de Tanzania están regulados por la Autoridad de Parques Nacionales de Tanzania (TANAPA), que se encarga también de su administración y conservación. La tarifa de entrada es válida por 24 horas y para una solo entrada, se puede abonar tanto en dólares como en chelines tanzanos y está permitido el pago con tarjeta. Desde julio de 2021, la entrada de un día para los adultos es de 50 dólares y la de los niños 15 dólares, mientras que los menores de 5 años entran gratis, se pueden consultar la Web oficial ya que pueden variar según sea temporada alta o baja. Existe una caseta a la entrada al Parque donde abonar las tarifas y obtener información. También es posible contratar un guía, si se accede con vehículo propio.

Nuestra experiencia visitando el Parque Nacional del Lago Manyara, qué ver en el Safari

El P. N. del Lago Manyara cuenta con diferentes tipos de hábitats que dan cobijo a una gran variedad de especies animales y vegetales. El Lago en sí ocupa más del 60% de la totalidad del Parque y aunque también se ve afectado por los contrastes entre la época de lluvias y la temporada seca, se muestra bastante “verde” durante todo el año con una proporción muy similar.

El emblema de Manyara son los leones trepadores, numerosos carteles a lo largo del camino nos lo indican. La alta humedad del suelo y la presencia de muchos e incomodos insectos, hacen que el rey de la selva suba hasta las ramas de los árboles para descansar y pasar allí la mayor parte del día. Esta conducta no es exclusiva de los leones de Manyara, nosotros pudimos ver una manada de leonas en lo alto de un árbol en el  Tarangire.

Leones trepadores en el Parque Nacional de Tarangire

Nada más pasar la puerta de entrada a Manyara nos adentramos en una zona boscosa en la que decenas de babuinos viven a sus anchas. Familias enteras de estos primates rodearon nuestro 4×4 muy curiosos por nuestra presencia. Recordar que estos animales se pueden mostrar bastante agresivos, os recomendamos no tener las ventanas abiertas del coche.

Continuamos la ruta entre pequeños arbustos y árboles bajos con la esperanza de poder ver algún león descansando en alguna rama, pero pese a no tener suerte y no conseguir ver ninguno de los grandes felinos, Manyara nos regaló situaciones y experiencias casi irrepetibles con los elefantes. Pudimos ver como una manada de más de 20 ejemplares comían tranquilamente en los márgenes de la carretera, hasta que decidieron rodear nuestro 4×4, a menos de un metro de nosotros, como si no se hubieran percatado de nuestra presencia. Entre ellos había varios bebes elefante que eran en todo momento protegidos y cuidados por el resto de las hembras.

Bebe elefante protegido por su madre Elefante en el Lago Manyara, Tanzania Manada de elefantes en el Lago Manyara, Tanzania

Nuestra experiencia con los elefantes de Mayara tendría un nuevo capítulo, uno de esos “momentazos” que jamás olvidaremos, aunque solo sea por los nervios (y algo de miedo) que tuvimos. De entre los arboles apareció un enorme, gigante, elefante macho, claramente estaba enfadado y se dirigía hacia nuestros vehículos sin dejar de míranos, levantando una enorme polvareda a su paso. Se paró a escasos 2 metros del coche y durante más de 20 minutos se quedó allí, lanzando tierra con la trompa, pisando el suelo de forma amenazante y con cara de pocos amigos. Nuestro conductor, con más de 15 años de experiencia en safaris, estaba realmente asustado ante la posibilidad de que el elefante pudiera volcar el 4×4. Por fortuna eso no paso y el paquidermo decidió retroceder y perderse de nuevo entre los arboles de Manyara. Un mal día lo tiene cualquiera…

Elefante mal humorado

Continuamos el recorrido en el que pudimos ver varias manadas de jirafas y cebras mientras nos acercábamos al Lago y las zonas más húmedas, donde en las planicies de inundación donde conviven búfalos, ñus, antílopes o hipopótamos junto a aves como garzas, águilas o flamencos.

Al final del recorrido llegamos a una pequeña zona de aguas termales y aprovechamos para bajarnos del 4×4 y acercarnos al lago. Aquí mismo hay un pequeño merendero donde coger fuerzas con un picoteo antes de poner rumbo a la salida.

Qué ver Parque Nacional del Lago Manyara, Tanzania Qué ver Parque Nacional del Lago Manyara, Tanzania

Karatu, un buen punto de partida para los safaris en el norte de Tanzania

La pequeña localidad de Karatu, situada a unas dos horas y media de Arusha, cuenta con una ubicación prefecta, entre el Lago Manyara y la entrada al Ngorongoro. Este pequeño pueblo nos sirvió como base para visitar parte de los Parques Nacionales del norte de Tanzania así como las tribus que habitan a lo largo del Lago Eyasi.

Karatu, un buen punto de partida para los safaris en el norte de Tanzania Karatu, un buen punto de partida para los safaris en el norte de Tanzania

Pasamos un par de tardes deambulando por las calles de Karatu y conocimos el día a día de sus habitantes lejos de los safaris y el turismo. Por sus calles de arena circulan peatones, motos y coches, en los márgenes encontramos gran cantidad de comercios de alimentación, carnicerías, reparación de ropa y numerosos puestos de todo tipo, por supuesto que no faltan las tiendas orientadas al turista con cuadros y souvenirs. Merece la pena una vista a su colorido mercado de frutas y verduras donde el trasiego cotidiano es una buena antítesis de la otra vida tanzana que solo se dedica al turismo. Os recomendamos acabar la tarde en alguno de sus pequeños bares con una buena cerveza, seguro que alguien se os acercara a conocer más de vosotros. Muchas veces el viajero es el que despierta curiosidad.



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